miércoles, junio 04, 2008

Reseña de película: Las Crónicas de Narnia: El príncipe Caspian


Las Crónicas de Narnia: El príncipe Caspian

Director: Andrew Adamson

Intérpretes: Ben Barnes, Georgie Henley, Skandar Keynes, William Moseley, Anna Popplewell, Sergio Castellitto, Peter Dinklage, Pierfrancesco Favino, Damián Alcázar, Warwick Davis, Vincent Grass, Alicia Borrachero.

Lo bueno: Los personajes, las actuaciones, las secuencias de batalla.

Lo malo: La adaptación.


La decepción personal: ¡Eliminaron mi escena favorita!

El cliché: ¿Susan y Caspian...?


Calificación: ****

En una relación, lo mínimo que uno puede esperar es fidelidad, ¿de acuerdo? Y más cuando en el pasado la pareja se ha llevado y visto más o menos bien. En este caso, puesto que los noviecitos en cuestión son Narnia y el Cine, uno se pregunta por qué el director Andrew Adamson pasó por alto esta regla elemental. Tan bien que íbamos en la primera película...

La respuesta no sería difícil: mucho de la Narnia de C.S. Lewis resulta demasiado extravagante para el cine, y más para los públicos contemporáneos y los cánones de lo políticamente correcto. Lo curioso de El príncipe Caspian es que su adaptación parece irse por una tercera vía. Intentemos ver si eso ayudó, o, por el contrario, hundió las cosas.

Primero la historia: ha pasado un año desde que los hermanos Pevensie estuvieran en Narnia, pero para esta tierra de ensueño han transcurrido más de mil. Los antiguos narnianos viven escondidos, los animales se han vuelto salvajes y la tierra está ahora en manos de una raza humana intrusa, los telmarinos. Aslan, desaparecido también, ahora no es más que tema de leyendas y supersticiones.

En su castillo, el tirano Miraz (Sergio Castellitto), soberano de Narnia por usurpación, mantiene encerrado a su sobrino Caspian (Ben Barnes), legítimo heredero del trono, sólo porque no sabe qué hacer con él; hasta que con el nacimiento de su hijo varón se convence de eliminarlo. El príncipe Caspian, que ha sido criado en las antiguas creencias y la fe en Aslan (bueno, de eso nos enteramos si hemos leído la novela), consigue escapar gracias al oportuno aviso de su tutor, el doctor Cornelius (Vincent Grass).

En su huída, se tropieza con los antiguos narnianos, y hace sonar el cuerno de la reina Susan que, según se dice, podrá traer de vuelta en momentos de necesidad a los cuatro grandes reyes de Narnia... en efecto, los hermanos Pevensie, que en ese preciso instante esperan en una estación de tren sin la menor idea de que su aventura está por recomenzar.

La película es muy emocionante, con buen ritmo y excelentes actuaciones... pero en cuanto al desarrollo de la trama, se siente como un elástico viejo: muy estirado en partes y en tramos hecha nudos para evitar que se suelte. Mientras que una buena parte de la historia original está comprimida hasta volverse irreconocible, el resto de las más de dos horas de duración se rellena con elementos ajenos, aunque más al gusto de las audiencias de ahora; más batallas y suspenso, intrigas políticas de la mano de Lord Sopespian (Demián Alcázar) y el general Glozelle (Pierfrancesco Favino), dos personajes que apenas tienen presencia en la novela; rivalidad entre Peter (William Moseley) y Caspian, y un forzadísimo intento de romance de éste y Susan (Anna Popplewell); pero bueno, ¿es que Hollywood no puede concebir que un chico y una chica se conozcan sin que ocurra nada más?

Entre estos estira y afloja se quedaría perdida (no hay mucho espacio para una versión del director) mi escena favorita de la novela. En ella, Aslan, con Susan y Lucy, recorre las calles de una pequeña ciudad telmarina y va reuniendo su ejército en medio de una especie de baile, presidida por el dios Baco y sus no muy sobrios acompañantes. Todo el conjunto, con simbolismo incluído, me hacía pensar siempre en la canción irlandesa El Señor de la Danza, sips, la que inspiró el musical, un poquito más antigua que Jesucristo Superestrella y, la verdad, con un sentido más puro. Si se saben la tonada, pueden tararear la letra: Dance, dance, wherever you may be; I am the Lord of the Dance, said He; and I’ll lead you all whererver you may be and I’ll lead you all to the dance, said He...

En cierto momento, la comitiva pasa por una escuela donde una maestra le da clases de aritmética a un hatajo de mocosos intragables; Aslan la invita a seguirlos con la mirada, y ella se niega porque tiene mucho trabajo; de pronto, los horrendos estudiantes se convierten en cerditos, y la maestra puede unirse al grupo del buen león. Ah, esta escena me pareció deliciosa... y espero que mis alumnos no se sientan aludidos; muchachos, ya saben que los quiero.

Ya haciendo a un lado la adaptación y sus males, la cinta tiene muchos puntos rescatables y francamente buenos; lo suficiente como para que a esta película le otorguemos cuatro estrellitas: Las escenas de batalla a gran escala están excelentes, pero no le ganan a una climática: el combate singular entre Peter y Miraz. La música de Harry Gregson-Williams es otro plus. Pero sin duda son las actuaciones y las caracterizaciones, como en la primera; los personajes, aun con diálogos añadidos y escenas extra, conservan el espíritu de la novela original de la cabeza a los pies. Con el papel protagónico lleva la batuta Ben Barnes, un chico muy bello por cierto aunque algo mayorcito como para hacer de adolescente; de los hermanos Pevensie, Edmund (Skandar Keynes) y Lucy (Georgie Henley) vuelven a robar cámara; el resto del elenco hace también un trabajo estupendo. Y ya para que se pueda hablar de una gran caracterización en un personaje de computadora, significa que la combinación entre guión, efectos y actuación fue bastante buena; ahí está Reepicheep (voz de Eddie Izzard), que sigue siendo mi guerrero narniano preferido y a quien colocaron punto menos que en charola de plata.

Recomendaciones: Funciona si son fans de Narnia y traen el purismo bajo. Si vieron la primera película y les agradó, probablemente les encantará también ésta. Un detalle: si no han leído los libros es posible que les guste más. Cierto dejo del “oscurecimiento” paulatino que sufrirá la historia de Narnia y que no está en la novela original comienza a percibirse aquí, y no sin motivo.

Abstenerse: Si nunca les interesó la primera película, no tienen por qué ver la secuela. Si El león, la bruja y el ropero les aburrió, la van a detestar. Si piensan que la mejor adaptación de un libro al cine es la que nunca se hace, la verdad ahórrense el costo del boleto.

4 comentarios:

Fëaluin dijo...

No me gustó. La siento demasiado alegórica al cristianismo.

No me gustó que el redentor Aslan nunca explica porque se fue y desaparecio cien años.

Algunas escenas de guerra estan medio chafas...

< spoiler >especialmente cuando Caspian corre a derrumbar el terreno bajo los enemigos... recorre un terreno mucho más largo en el mismo tiempo que el ejercito enemigo recorre una parte muchisimo menor... ilógico< / spoiler >

Tampoco me gusta el emparejamiento ya comentado de Caspian y Susan.

Me gusto la batalla en el castillo.

Kitsune dijo...

La verdad es que disfruté mucho la película, quizá menos que la primera.
Yo ya no busco la exesiva pureza de adaptación, prefiero disfrutar la lectura que alguien hizo de la obra literaria y cómo lo manifestó en un medio muy distinto del literario (por lo mismo no se puede pedir que sea igual, medios diferentes, modos distntos de mostrar)

Aisling dijo...

Fëaluin: Pues... ahora sí que eso es de origen (me refiero a los libros) y no de la película... :#/ Yo pensaba que ésta estaba más leve en eso que la primera.

Ah, Aslan, dicen en la primera novela y no me acuerdo en la película, anda de acá para allá y tiene otros mundos de los que ocuparse.

Kit: Cuando salga esta película en DVD me la pienso comprar, porque me gustó y también la disfruté mucho. Pero, ay, cómo me hubiera gustado la escena de los alumnos transformados en cerditos...

Bayita Beyita dijo...

A mi me encantó. Y si, tiene sus detalles, pero los pude omitir afortunadamente para poder disfrutar a gusto.
Gracias por tus excelentes reseñas!

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