Mostrando las entradas para la consulta amistad ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta amistad ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

sábado, febrero 14, 2009

A la altura de los ángeles

Image Hosted by ImageShack.us
Fotograma de Last Order, el corto animado que relata acontecimientos en torno al videojuego Crisis Core. Lo capturé yo solita… espero que haya quedado bien.

En este catorce de febrero, no tengo, para variar, algo propio que compartirles, así que les voy a poner aquí algunas líneas de uno de mis autores favoritos, C.S. Lewis, extraídos de su libro Los cuatro amores.

Lewis opina (y estoy completamente de acuerdo) que el amor no es uno solo, sino cuatro: el afecto (que ocurre con las relaciones entre familia), el eros (hacia la pareja), la caridad (hacia el prójimo) y el más extraño de todos, el menos básico y el favorito personal de una servidora: la amistad…

Espero que este fragmento del capítulo sobre la amistad (traducido por Yours Truly y dedicado a todos ustedes, mis amigos de cerca y a distancia) les agrade y los invite a reflexionar un poco. Cuando la amistad nos falta, no nos empobrece, pero, ¡cuánta riqueza adquirimos con ella! Gracias a todos, y feliz día.


Pero muy pocas personas modernas consideran a la amistad un amor de valor comparable, o siquiera una clase de amor en absoluto. […] Para los antiguos, la amistad parecía el más feliz y el más completamente humano de todos los amores; la corona de la vida y la escuela de la virtud. El mundo moderno, en contraste, la pasa por alto. […] ¿Cómo fue a ocurrir esto?

La primera y más obvia respuesta es que pocos valoran la amistad porque pocos la han experimentado. Y la posibilidad de pasar por la vida sin esa experiencia está arraigada en ese hecho que tan drásticamente separa la amistad de los otros dos amores (el eros y el afecto, nota de la T.) La amistad es, en sentido para nada desdeñoso, el menos natural de los amores, el menos instintivo, orgánico, biológico, sociable y necesario. […] Sin el Eros ninguno de nosotros hubiera sido concebido, y sin afecto no nos hubieran criado; pero podemos vivir y multiplicarnos sin amistad. La especie, considerada en su parte biológica, no la necesita. La manada o el rebaño (es decir la comunidad) incluso siente repulsión y desconfianza por ella. Los líderes con frecuencia lo hacen […].

Esta cualidad (por así decirlo) antinatural en la amistad puede explicar ampliamente por qué se la exaltaba en los tiempos antiguos y medievales y por qué en los nuestros se ha vuelto frívola. El pensamiento más profundo y permanente de esas épocas tenía que ver con el ascetismo y con renunciar al mundo. […] El afecto y el eros estaban muy evidentemente conectados a nuestros nervios, muy obviamente compartidos con las bestias. […] Pero en la amistad (en ese mundo luminoso, tranquilo, racional, de relaciones que se eligen libremente) uno puede escaparse de todo ello. Éste, de todos los amores, es el que pudiera bastar para elevarlo a uno a la altura de los dioses o los ángeles.

[…] Se ha vuelto de hecho necesario, en nuestros tiempos, refutar la teoría de que toda amistad firme y seria es en realidad homosexual.

La frase peligrosa “en realidad” se vuelve importante aquí. El decir que cada amistad es conscientemente y explícitamente homosexual sería falso de manera demasiado evidente […]. Los que no pueden concebir la Amistad como un amor sustancial sino como un disfraz o complicación del Eros sólo descubren el hecho de que nunca han tenido un amigo. […] Los amantes están siempre hablando de su amor; los amigos apenas de su amistad. Los amantes se miran a la cara, absorbidos el uno por el otro; los amigos, lado a lado, se concentran en un mismo interés. […] En esta clase de amor, como dijera Emerson, la frase ¿me quieres? significa ¿ves las mismas cosas que yo? O, por lo menos, ¿te importa lo que a mí me importa? La persona que esté de acuerdo con nosotros en que una pregunta, a la que otros apenas toman en cuenta, es de suma importancia, puede ser nuestro amigo. No hace falta que esté de acuerdo con nosotros en la respuesta. […]

La coexistencia de la amistad y el Eros podría ayudar también a algunos pensadores modernos a darse cuenta de que la amistad es en realidad un amor, y un amor tan grande como el Eros. Supongamos que uno es lo suficientemente afortunado para “enamorarse” y casarse con su amigo. Y ahora supongamos que fuera posible que se ofreciera la posibilidad de dos futuros: “O ustedes dos dejan de ser amantes pero permaneces siempre juntos y buscando al mismo Dios, a la misma belleza, a la misma verdad; o, de lo contrario, pierden todo ello y continuarán por todo lo que les queda de vida el éxtasis y el fuego, toda la maravilla y el deseo salvaje de Eros. Escojan lo que más les plazca”. ¿Qué deberíamos elegir? ¿De cuál decisión no nos arrepentiríamos?

[…] Un amigo, de seguro, será también un aliado cuando esa alianza se haga necesaria; nos dará o prestará cuando nos haga falta, nos cuidará si estamos enfermos, se pondrá a nuestro lado en medio de nuestros enemigos, hará lo que pueda por nuestras viudas y huérfanos. Pero esas buenas acciones no son materia de amistad. Las ocasiones en la que ocurran son casi interrupciones. Son en una forma relevantes, y en otra no. Son relevantes, porque uno sería un falso amigo si no las hiciera cuando llegara la necesidad; irrelevantes, porque el papel de benefactor siempre queda como accidental, incluso un poco extraño, para el de amigo. Es casi vergonzoso. […] El estereotipado “no tienes por qué agradecérmelo” aquí expresa lo que realmente sentimos. Lo que distingue a una amistad perfecta no es que se prestará ayuda cuando lleguen los problemas (lo que por supuesto sucederá) sino que la ayuda otorgada no hace ninguna diferencia.

De C.S. Lewis; The Four Loves

domingo, febrero 14, 2010

¿Quién pudiera merecerlo?


Encontré esta foto maravillosa en un foro de cosplay; por desgracia, los créditos estaban en japonés. Espero me pasen por alto la falta.


Ah... nunca voy a sentirme capaz de escribir yo misma la entrada de este blog que insisto en poner cada 14 de febrero. La verdad es que ya ni siquiera me esfuerzo; en lugar de ello me las arreglo para que alguien más hable por mí. Estuve varios días pensando qué hacer, y segura de que iba a ser punto menos que imposible superar la entrada del año pasado. Así que opté por repetir a C.S. Lewis. Aquí tienen algunos fragmentos más de Los Cuatro Amores. El primero es del prólogo y los que vienen son del capítulo de la amistad, y no están en orden de aparición. Han sido traducidos nuevamente por Yours Truly, con dedicatoria para todos ustedes, mis amigos a lo largo de los años: a quienes he visto muchas veces, a los que no he visto más que una, a los que no he conocido más que en letras o en voz (nada de ello incompatible con lo que Lewis considera la amistad: una cuestión de intelectos similares, de búsqueda de la misma verdad).

"Amar, de cualquier manera, lo hace a uno vulnerable. Ama cualquier cosa, y tu corazón se verá oprimido y posiblemente roto. Si quieres asegurarte de mantenerlo intacto, no debes darle tu corazón a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvelo cuidadosamente en pasatiempos y pequeños lujos; evita todo lo que pueda involucrarte; enciérralo con llave en la caja o ataúd de tu egoísmo. Pero en ese ataúd (resguardado, oscuro, inmóvil, hermético) cambiará. No se va a romper; se volverá invulnerable, impenetrable, irredimible. La alternativa a la tragedia, o por lo menos a arriesgarse a la tragedia, es la condenación. El único lugar fuera del cielo donde uno puede estar perfectamente a salvo de todos los peligros y transtornos del amor es el infierno."

"Y es así que imaginamos a los amantes cara a cara, pero a los amigos lado a lado; su mirada fija hacia el frente. Es por eso que esas personas patéticas que simplemente “quieren amigos” no consiguen ninguno. La condición misma para tener amigos es que además de amigos debemos querer otra cosa. Si la respuesta sincera a la pregunta “¿ves la misma verdad que yo?” fuera “no veo nada y la verdad no me importa; sólo quiero un amigo”, no puede haber amistad... aunque tal vez sí afecto. No habría nada en qué basar la amistad, y la amistad debe de apoyarse en algo, aunque sea el entusiasmo por el dominó o por los ratones blancos. Los que no tienen nada no pueden compartir nada; los que no van a ninguna parte no pueden tener compañeros de viaje."

"La amistad surge del simple compañerismo, cuando dos compañeros descubren que tienen en común alguna percepción o interés o hasta un gusto que los otros no comparten, y que cada uno creía que era su propio tesoro (o carga). La expresión típica del inicio de una amistad podría ser algo así como “¿Cómo? ¿Tú también? Creía que yo era el único”."

"Esos son los momentos más valiosos; cuando cuatro o cinco de nosotros, después de un día de arduo trabajo, hemos vuelto a nuestra posada; con las pantuflas puestas, los pies extendidos hacia la chimenea y nuestras bebidas al alcance de la mano; cuando todo el mundo y más allá se abre a nuestras mentes cuando hablamos, y nadie tiene ninguna exigencia ni responsabilidad, sino que todos somos hombres libres e iguales como si nos hubiéramos conocido una hora antes, mientras que al mismo tiempo nos envuelve un afecto suavizado por los años. La vida (la vida natural) no tiene un mejor don que regalar. ¿Quién pudiera merecerlo?"

De C.S. Lewis; The Four Loves

lunes, febrero 14, 2011

Nada

Fragmento de fotografía de Simon Turtle de los actores del musical de West End The Lord of the Rings.

La vida no es nada sin amistad.
Marco Tulio Cicerón

Aunque el trabajo no disminuye y las entradas en este blog continúan escasas, hay ciertas fechas, comprenderán ustedes, que no puedo dejar pasar sin poner algo aquí, y una de ellas es el sagrado 14 de febrero. El día de San Valentín, ajá, el día de los enamorados; pero si ya tienen tiempo de visitarnos por acá sabrán que yo prefiero celebrar la amistad por sobre todos los cuatro amores según C.S. Lewis.

Ahora, nunca me sentí capacitada para hablar de amistad, con todo y que es un sentimiento que venero y una condición que procuro cultivar. Así que todos estos años o me pongo a acumular citas bonitas (como la que encabeza este artículo) al respecto, o, lo que más me gusta, traducir fragmentos del libro ya mencionado de C.S. Lewis. Como esta vez ya prácticamente se me acabó el capítulo pertinente y sigo tímida a hablar del “menos natural, menos necesario” de los cuatro amores, decidí cambiar un poquito las cosas y compartirles algo de humor que redacté una vez para un viejo amigo en un correo electrónico.

Lewis dijo que no hay muchas obras que traten de amistad, siquiera como tema secundario, y tenía razón. Sin embargo,  en un libro muy cercano a él, El Señor de los Anillos, la amistad no es solamente una fuerza que mueve, sino, muy posiblemente el principio de todo.

Para encontrar esa piececita de humor entre los correos que le hubiera enviado a este viejo amigo, tuve que repasar prácticamente toda la correspondencia (electrónica) que le estuve enviando. Y entonces la cosa, que se planeaba como para hacer reír, se puso seria. Muy seria. TERRIBLEMENTE seria.

La amistad es el amor más difícil y el más digno de elogio; pero miren, por más que uno quisiera idealizarla en su propio día festivo, no es algo inmutable, no es algo que permanece sin esfuerzo consciente. Y puede acabar, oh sí. Y el que acabe es una tragedia, pero es una de ésas que, como la muerte o la enfermedad, a veces ocurre, y a la que uno acaba por hacerse a la idea.

Este viejo amigo (y amigo de viejos ex-amigos) y yo nos pusimos en contacto tras un tiempo de separación, estela de un lento pero doloroso rompimiento de relaciones múltiples. El asunto se hubiera quedado tranquilo, si no fuera porque fui a enterarme de que mis ex amigos se habían comenzado a reunir para, por medio de una especie de terapia o rito extraño, exorcisarme o algo similar. Imagínense; he hecho de demonio alguna vez. La plática que este amigo y yo sostuviemos en mails hace ya bastantes años me hizo ver que oh, sí he escrito sobre la amistad, que mis ideas son políticamente incorrectas, como casi todo lo que pienso, y que soy mala para guardar los correos adecuados. 

“Mira”, le escribí al amigo, “si en El Señor de los Anillos el concepto de amistad hubiera sido el que parece ideal para ustedes (y para el mundo moderno), la cosa hubiera ido así...”

Y fue cuando redacté una especie de diálogo entre Merry y Pippin en donde se daba al traste con la historia. No recuerdo por ahora, pero conociéndome, tal vez puse ese textito también en un foro de discusión, una lista de correos o eso.

Me he tomado la libertad de mostrar en público fragmentos de esta correspondencia, estrictamente míos, nomás porque creo que son una de las poquitísimas veces que una servidora ha hablado de amistad. Espero que no se sientan muy incómodos si los leen; en ningún momento se mencionan nombres ni se dan pistas.


Sobre la especie de exorcismo:

"Corrígeme si estoy mal en lo que haya entendido del método: se trata de que tienes un problema con una persona, y entonces FINGES que alguien más o que uno de esos monos horrorosos es esa persona y FINGES que hablas con ella, y FINGES que resuelves tu problema (básicamente le niegas a la otra persona su derecho de réplica, supongo que para no complicar todo el proceso) y así te desahogas y te quedas con la esperanzada idea de que si tú estás bien con esa persona entonces la otra persona estará bien contigo(?). 

A la otra persona la puede partir un rayo, por supuesto; una cosa que no me agrada naditita [...] es esa tremenda reticencia a ponerse en los zapatos de alguien más: el YO estoy bien y TÚ tienes
que estar bien porque YO estoy bien.".

"Eso se me hace un poco irritante, y tiene que ver con lo que te dije más arriba.  Imágenes... siempre imágenes, como si la realidad ardiera tanto. 

Es también irritante porque me proporciona una clara explicación al extraño fenómeno de los desencuentros que he estado sufriendo, gracias a Dios, sólo unas pocas ocasiones en los últimos meses. Verás:  una que otra vez, cuando me he tropezado con algunos de los otros, ellos se comportan lindos conmigo y esperan que yo reaccione como cachorrito recién adoptado (es decir, que brinque de felicidad). Y, cuando no lo hago, ponen una cara de SINCERO desconcierto que no deja de sacarme de onda . 

Chicos, si aclararon sus problemas con la imagen que tenían de mí, pues felicidades... pero no esperen que la L. "de a devis" se comporte como en sus evocaciones; en lo que a mí respecta, la guerra con Irak no se terminó cuando Bush se declaró vencedor (más o menos  un año antes de los más de mil muertos que todavía faltaban entre las tropas gringas)".

"Ahora [...] mira, hay entre (grupo de amigos) gente a la que consideraría, como te puse en el correo anterior, enemigos potenciales... simple y sencillamente porque sospecho que si alguna vez nos enredáramos en una guerra cósmica o algo así, estaríamos en bandos bien distintos. Bueno, además porque hicieron mucho daño, sabes.

Aparte que me entristece sobremanera que si en algún momento dado tenían algo que decirme, se lo hayan dicho a otra persona o a un mono de madera... como si yo mordiera o algo así, o como si el mono o la otra persona fueran capaces de resolver un problema ajeno. Ya sé que nadie me lo creía, pero si hay algo que me revienta es fingir.""

Sobre el rencor y el remordimiento, que mi amigo definió como “mecanismos de supervivencia”, pero descartó por su inutilidad.

"Yo pensaba que andabas budista todo el rato, no nomás una semana... pero como yo por lo general ando católica toda la vida, veremos aquí las diferencias de postura.

No creo que las palabras adecuadas sea "mecanismos psicológicos de supervivencia" y de cualquier forma no sé lo suficiente de psicología como para estar segura de usar la palabra "ego" de la forma correcta (mi empapamiento del tema se limita a cuando estuve jugando Xenogears en mi Playstation y tuve qué chutarme la definición de cosas como "anima" e "id" nomás para escribir un artículo profundo sobre el juego. Ah, y la biografía de algunos santos, también).


Pero creo que la discrepancia aquí estaría en la parte "psicológica". El rencor y el remordimiento funcionan para cosas más allá de lo puramente psicológico; yo creo que tienen además un peso social. Uno tiende a negar lo social (sobre todo cuando anda llevando en los hombros montones de crisis personales), pero finalmente es imposible estar aislado del todo. Lo cual nos lleva al siguiente punto..."

Si tuviera una mejor ortografía, el amigo hubiera expresado sin tantos problemas que la cuestión era que qué tanto valía la pena dejarse llevar por el rencor y los remordimientos. Pero sí pude entender.

"Bueno, ahora sí que depende de una decisión personal. El rencor es, de estos dos sentimientos, el más inútil, y el que friega más sin dar una recompensa decente (ni a uno ni a la gente que lo rodea). Pero el remordimiento puede salir de uno, y a quien protege es a los demás. Si la vida gira alrededor de uno mismo, y uno es lo más importante para uno, y solamente uno cuenta, pues entonces no vale la pena y se le puede dejar atrás. Pero, como te dije, el remordimiento está ahí para los demás. Es reconocer "hice mal, y me importa". O a tu prójimo: "Reconozco que te hice daño. Sé hasta donde llegué, sé que lo que hice te dolió y tu dolor me importa tanto que lo estoy compartiendo aunque no tenga por qué hacerlo. Tú te mereces esto. "

"Si andas budista nunca vamos a ponernos de acuerdo, pero bueno, ya ves que en mi religión se aprecia el reconocimiento del pecado, y la posibilidad de expiación, penitencia y sacrificio. Y el perdón siempre y cuando vaya precedido del arrepentimiento (porque cuando es mero trámite sirve para dos cosas). Ah, y el amar "a Dios sobre todas las cosas" y "a tu prójimo como a ti mismo". (Una vez tuve una pesadilla horrenda de un Guadalajara alternativo donde la puerta del infierno estaba cerca de Avenida México cruzando con López Mateos, y se me dictaban unos mandamientos que nomás que desperté anoté en un cuadernito. No los tengo a la mano ya, pero me acuerdo clarísimo de "Amarás a Dios sobre todas las cosas. Tú eres Dios". Imagínate qué miedo). "

Mi amigo dijo que el bienestar común debe empezar por el bienestar propio. Respondí:


"Si esto pasara en la vida real estaría perfecto. Pero no siempre sucede, y el bienestar propio no siempre se puede alcanzar, y es una gachada, en todo caso, alcanzarlo a costa del resto de la humanidad. Si todos creyeran que el bienestar común debe empezar por el bienestar propio, no habría héroes... no habría historias interesantes qué contar acerca de padres e hijos devotos, acerca de amistades incondicionales. La mera verdad, qué mundo tan sebo y aburrido.

Te digo, mi religión defiende el sacrificio. No está tan peor.  Mucha gente que conozco pasa tantos años intentando estar bien ELLOS MISMOS, que se olvidan de que tienen padres, amigos, pareja, etc. Y se vuelven insoportables. Les pasa como en ese cuentito chino... no me acuerdo quién es el autor, pero es del siglo XIV o algo así, y se trata del general que quería comprar un título nobiliario y estaba ahorrando. Cuando sus amigos le pedían dinero prestado, él contestaba que no podía porque se tenía que comprar su título, y para sus adentros pensaba en todos los beneficios que iba a conseguir para sus amigos una vez que fuera noble. Finalmente se quedó solo, el güey."

Me reveló algo que ya sospechaba: que mis ex-amigos la habían pasado terrible porque su vida seguía girando en torno a mí. Y le escribí:

"Qué cosa más espantosa. ¿Me creerías que eso se siente? Alguna que otra nochecita o madrugada me despertaba con algo de presión en la cabeza y de repente me saltaban recuerdos de mis ex-amigos. Me daban ganas de decir : ¡Déjenme en paz! ¡Suéltenme de una buena vez! Por otro lado, también decía: ok, se lo ganaron. Fueron capaces de echar, así nomás por la borda, diez años de amistad, y nomás porque sí. Que sufran.

Ahora, no sé si pedirte que me corrijas si estoy mal porque no estoy muy segura de quererme enterar... si sus vidas giraban alrededor de mí, ¿me culparon por eso? Pues en ese caso mi abuelo materno, que me era antipático por diversas razones, tenía razón. Él decía de una persona: "¿Pero por qué está tan enojado conmigo? Si yo nunca le he hecho ningún favor". En otras palabras, que si le haces bien a la gente, la gente te va a querer únicamente mientras lo hagas. Y si dejas de hacerlo, no sólo van a dejar de quererte, sino que te van a odiar. Pero yo creo que esto es una pésima idea... y que mi abuelo hubiera estado muy feliz en esta época donde ser egocéntrico está de moda. Gracias a Dios tengo otros lados de dónde agarrarme. Para tumbar estos conceptos tan feos, están los amigos. Pero más de eso después.

Por otro lado, pienso que no está bien girar alrededor de nada ni de nadie, ni siquiera de uno mismo (aparte que las personas que giran alrededor de sí mismas son bastante patéticas). En la vida caminas, no giras. Y sí, te agarras de lo que puedes, pero no te quedas ahí nomás. Eso sí, cuando tienes agua, te acuerdas de la fuente. "

Mi amigo decía que podríamos volver a ser como antes, pero que la vida no garantizaba que así fuera. Mi respuesta:

No, no te preocupes... no pienso pedirte de entrada que volvamos a ser amigos como antes. [...]  Tú tienes muchas más personas con las que te la puedes pasar bien, y yo soy mejor para los malos momentos.

Has usado dos veces la palabra "garantías", y eso me tienta a pensar que tal vez quisieras que la vida te garantizara que no tuviera garantías.  ¿Y eso? No hablamos de garantías cuando tocamos esto de la vida... esperanza sí, esperanza sin garantías (aunque esto para variar no es mío... la expresión es de mi escritor favorito, a quien le debo el honor de una muy buena parte de mis convicciones). La vida no te da garantías, y los amigos, la familia, las ideas y todas esas ondas no tienen por qué pedirlas... Pero, eso sí, en algún momento estarán en todo su derecho de solicitar otra cosa: compromiso. Pero, ¿no es ésta ya una mala palabra en los tiempos que corren?"

Tiempo después, le escribí ese diálogo... que como no pude encontrar transcribo casi de memoria. En todo caso, era la respuesta humorística (irónica también) a una pregunta... ¿qué hubiera pasado en El Señor de los Anillos si el concepto de amistad fuera el mismo de los tiempos que corren, es decir, pasársela bien sin la menor intención de compromiso, o de ver primero por los demás?

Merry: Oye, ¿no te parece que Frodo ha andado muy raro en estos días?

Pippin: No... no sé... ¿por qué lo dices?

Merry: Es que pasa mucho tiempo solo, anda caminando y murmurando cosas, se ve preocupado...

Pippin: Pues sí. ¿Por qué no nos dirá nada?

Merry: Quién sabe. Pero bueno, después de todo es su problema, ¿qué no?

Pippin: Sí... y si necesitara algo ya nos hubiera dicho, ¿verdad?

Merry: Ajá. ¿Que te parece si nos vamos al Dragón Verde a tomar algo?

Pippin: Buena idea. Y si Frodo quiere, pues que vaya también.


Y así hubiera terminado todo; la gran historia épica del siglo XX hubiera quedado en nada.

jueves, febrero 14, 2008

¡Feliz día de San Valentín!




Para todos mis amigos, incluso aquellos que no he tenido oportunidad de ver o tocar, y para ti, mi capitán, mi vida; en este día: una selección de pensamientos sobre amor y amistad (hay uno que parece fuera de lugar; no es así)de mi viejo cuadernito de citas, en el que llevo escribiendo desde mediados de los ochenta.


“Un pensamiento amistoso es el regalo más puro que el hombre puede hacer al hombre”. Thomas Carlyle


“Cada nuevo amigo es una parte de nosotros mismos, reconquistada”. Friedrich Hebbel


“Un amigo es alguien con quien se puede no hacer nada, y disfrutar de ello”. The Optimist’s Magazine


“En el mundo hay miles y miles de formas de alegría, pero en el fondo todas son una sola: la alegría de poder amar”. Michael Ende, La Historia Interminable



“Nunca estará solo quien ocupa un lugar en otro corazón”. Alejandro Pérez Gutiérrez



“No hay amistades más prontas ni más firmes que las que se traban entre personas que aman los mismos libros”. Irving Stone



“Los amantes no miden la vida del alma por el tiempo”. Ignacio Manuel Altamirano, Clemencia


“La amistad perfecta es la que existe entre hombres buenos, iguales en virtud”. Aristóteles



“La vida no es nada sin amistad”. Cicerón


“¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o amaste la justicia?” Santiago Ramón y Cajal



“El amor está tan orgulloso de sí mismo, que se nos nota aunque tratemos de impedirlo a toda costa”. Merrit Mallory



“No hay falta de amor en el mundo, pero hay una gran carestía de lugares donde ponerlo”. Theodore Sturgeon



“No necesito amigos que cambian cuando yo cambio y asienten cuando yo asiento; mi sombra lo hace mucho mejor”. Plutarco



“Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial, ¿por qué no puede ser que cada enemigo oculte a un amigo que espera su tiempo?” Giovanni Papini



“Los grandes acontecimientos de la historia fueron obra de grandes amantes”. Dr. Agustín Basave



"Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos". Evangelio de San Juan


“La amistad nace en el momento que una persona le dice a otra: ‘¡Cómo! ¿Tú también? Pensaba que yo era el único”. C. S. Lewis


Muchas felicidades a todos.

Tengo más amigos de los que merezco (cada día me doy cuenta), así que, supongo algo debe andar mal... pero si es el plan de Dios, me encanta.

miércoles, diciembre 15, 2010

A la orilla de las aguas

Image Hosted by ImageShack.us


Un día como hoy, pero de 1995, Konami lanzó en Japón lo que sería uno de los primeros RPG para la nueva consola de Sony, Playstation: Genso Suikoden. Esta obra, creada principalmente por Yoshitaka Murayama, sería también el inicio de una de las series más entrañables y conmovedoras que alguna vez aparecieron en la historia de los videojuegos. Lástima que por su aspecto más bien sencillo y lo poco que apostaron por él los distribuidores fuera de su país de origen no fuera tan popular como, digamos, Final Fantasy (a pesar de que, la verdad sea dicha, los Suikoden superan en profundidad, complejidad e inteligencia a cualquier Final). Pero ni modo; así son los juegos de culto. Indispensables para un número limitado de personas y pasados por alto en el resto del mundo.

Hace mucho tiempo que no actualizaba el blog, y sinceramente quiero cambiar esto sobre todo para el año que entra (este 2010 se puso especialmente difícil); dejé pasar fechas importantes en las que siempre subo algo, como el 12 de octubre que procuro dedicar al Batallón de San Patricio o incluso el 18 de noviembre, en el que la casa de ustedes cumplió tres añitos de vida (aún se vale felicitar, ¿eh?, que hemos hecho lo posible para que la casa no se caiga). Pero no siempre sucede que la saga favorita de uno cumple 15 años de vida. Así que no quisiera dejar ir el día sin poner algo. Primero, esa imagen tan bonita que tengo de portada y que conseguí de un sitio de recopilaciones que por desgracia no hace constar autores; segundo, quisiera enviar ciento ocho abrazos y todo el cariño del mundo a mis amigos que son también seguidores de Suikoden: a Alphanubis, quien me la presentó cuando yo era una convencida de la otra franquicia; a Azevrec, porque a pesar de las dificultades (algunas incluso con las mismas personas de Konami) me ha seguido la corriente de esta locura; a Chiisa, que con gran entusiasmo y frescura mantiene viva su afición; a Nanami y Winds, que siempre tienen hallazgos por compartir; a Pei, que ama la saga tanto como yo; a Suldyn, que me encanta cuando habla de ella; a todos los que siguen los blogs de ellos y que nos han nutrido y divertido con sus comentarios y conversación; a Ber, a Maic, a Pepe y a Snake que, creo, no tienen blog, pero sé que igual nos leen y adoran la serie; a Hellnike, que leyó el manga del III y se enamoró de él; y, finalmente y por temor a que me falte alguien, a todas las personas lindas que he llegado a conocer en los foros de Due Fiumi, Suikocastle, el desaparecido Konami RPG Stars y Tokyopop. 

No sé qué más información podría poner sobre Suikoden que no haya volcado antes en mi especial Suikosaga (ya sé que aún tengo que reseñar Suikoden Tierkreis, pero como todavía no juego este título, les pido paciencia), así que como tercer detalle y regalo para ustedes, se me ocurrió traducir unos fragmentos del prefacio de la novela Shui Hu Zhuan (de la versión inglesa de Pearl S. Buck, con su gramática rarita), novela china clásica en la que está basada esta serie de videojuegos. Shui Hu Zhuan se lee como Sui-Ko-Den en japonés, y significa algo así como "A la orilla de las aguas". 

En estos fragmentos, el autor Shi Nai-An reflexiona en que escribió ese libro para registrar las historias que le gustaba platicar con sus amigos. A ratos parece que pierde piso y comienza a divagar. Pero resulta interesante lo que dice del tiempo, de la amistad, y una casi, casi defensa de la ficción como la mejor forma para expresar los sentimientos.



 Tres fragmentos del Shui Hu Zhuan, por Shi Nai-An

Traducción: Yours Truly. 


"Cuando recién se levanta el sol, y brilla pálido, nos lavamos la cabeza y el rostro,  nos atamos un pañuelo a la frente, tomamos comida, un bocado de esto y otro de aquello, y una vez que hemos terminado con estas tareas, nos levantamos a preguntar “¿Ya es mediodía?”. Pero el mediodía ya ha llegado desde hace tiempo. Así es como ocurre en las horas antes del mediodía. De la misma forma pasan después. Y un día termina. ¿En qué se diferencia esto de cuando pasan cien años? Si pensamos en ello no hay más que tristeza. ¿Dónde encontrar la alegría? Siempre me ha asombrado que la gente diga “¿cuál será la edad de ése este año? ¿Cuántos años ha pasado en el mundo?”... ¿Qué significa eso de “cuántos”? Son años pasados. ¿Acaso podría alguien regresar y contarlos? ¿Quién puede ver aquello que ha transcurrido y se ha marchado? Ya se ha ido. Incluso en el momento en el que termino esta frase, el tiempo que ha pasado mientras la redactaba se ha ido. ¡Gran pena para el corazón!"

"De todas las alegrías ninguna trae más placer que la amistad, y la parte más disfrutable de la amistad es una plática tranquila entre amigos. ¿Quién pudiera negar esto? Pero no siempre ha sido fácil para mí ganarme esta clase de compañía. A veces el viento sopla y hace frío; a veces llueve y el camino se llena de barro; a veces estoy enfermo; a veces cuando voy a buscar a mis amigos ellos no están y los extraño. En esas circunstancias siento que estoy en prisión."



"Cuando vienen mis amigos no siempre toman vino; si quieren lo hacen, pero no tienen que hacerlo si no es su deseo... cada hombre decide por sí mismo. Nuestra felicidad no depende del vino. Nuestro deleite es la conversación. Lo que discutimos no son los problemas del país. La razón de esto no es sólo que siento que está bien conservar mi humilde postura, sino que nuestro lugar está lejos de los asuntos de estado,  y las noticias políticas no son más que rumores y los rumores jamás son ciertos y hablar de ellos es un desperdicio de saliva. Tampoco hablamos de los pecados de las personas. Los hombres bajo el cielo no tenían pecados en un principio y no debemos calumniarlos. Lo que hablamos no debería asustar a nadie. Lo que quiero es que la gente entienda con facilidad de lo que hablo, aunque después de todo no consigan comprenderlo, porque de lo que quiero hablar es de algo que jamás han viso u oído, y además cada hombre está enfocado en sus propios asuntos."

viernes, septiembre 25, 2009

Amigos (por internet)

Image Hosted by ImageShack.us
Imagen de Dissidia capturada por darkwolfzero, de youtube.


Una de dos; o vuelvo a mi más relajado horario de trabajo anterior (lo que implicaría, por supuesto, menos dinero) o procuro hacer tiempo y corazón de tripas para que no se retrasen tanto las nuevas entradas del blog. Tengo tanto por escribir y he andado tan corta de inspiración que hasta comenzar una línea me cuesta. Pero en fin, un propósito más de constancia y disciplina no hace daño. Tal vez éste sí se cumpla.

Pero veamos... He estado jugando el Dissidia: Final Fantasy para PSP desde hace algunos días, y tengo que confesar que, después de leer montones de reseñas disparejas y escuchar opiniones encontradas, ya me estaba arrepintiendo de haber encargado el juego de antemano (no en una tienda mexicana, por supuesto) a precio de lanzamiento más un descuentillo de nada; nunca adquiero un juego a precio completo a menos que en la portada diga “Suikoden”.

La impresión desapareció en menos de un día; Dissidia resultó una gratísima, gratísima sorpresa; espero hacer una reseña y contarles más cuando lo termine. Por lo pronto, les adelanto lo que le comenté a mi amigo Sora; que el juego me hace pensar en una reunión donde conviven muchos de mis viejos amigos que no se conocían entre sí. Y esto, días después de haberle comentado al Capitán lo curioso que se sentía soñar con personajes de libros, películas y videojuegos y en el sueño tratarlos como si nos conociéramos de toda la vida. Y semanas luego de que cierta persona a la que aprecio muchísimo me incluyera en la especie de meme que viene a continuación.

Si han estado leyéndome desde hace tiempo, se acordarán que, de los cuatro amores de C.S. Lewis, la amistad es mi favorito, y que no dejo de conmemorar cada catorce de febrero. “Conmemorar”, porque, como también se habrán dado cuenta, he sido terriblemente mala para escribir al respecto, y mis dos entradas (este año y el pasado) son palabras de alguien más.

Como sea, estábamos que si los amigos imaginarios y los amigos. Para mucha gente con la que convivo día a día, los amigos cibernéticos (los que se hacen por internet) no se diferencian la gran cosa de los amigos imaginarios que uno tenía antes de cumplir los cinco años. Pero, lejanos como parezcan, los amigos cibernéticos son personas reales, estupendamente reales, y no me hubiera imaginado cuando tenía cinco años que alguna vez se hubiera hecho posible una clase de relación basada en letras. Pero es que (y eso es algo en lo que siempre confié) las letras marcan el camino más seguro al corazón.

Pues bueno, todo este rollo que ahora siento excesivo, para concluír que me sentí mucho, mucho muy honrada, porque Farándula, de Verso Blanco, me llamara amiga, y me concediera un premio blogueril titulado “Amigos de internet”, que es al mismo tiempo un meme que para variar me tardé en responder.

Aquí están las reglas:

1- Enlazar al blog que te lo entregó.
2- Poner en tu blog las reglas.
3- Entregarlo a 6 amigos
4- Avisarle en su blog que tiene un premio.
5- Contestar las preguntas siguientes.

¿Por qué te decidiste a tener un blog?

Bueno, realmente fue por celos... El Capitán Quasar, mi esposo, abrió uno el suyo y se la pasaba horas y horas escribiendo en él. Yo sentía que era una pérdida de tiempo, y él, por el contrario, me decía que debería aprovechar el recurso para conseguir que alguien me leyera. Me encanta escribir, pero por alguna extraña razón siempre 1) fui muy tímida para mostrar mi material a otras personas, y 2) buscaba la aprobación de los lectores. El blog es, como quien dice, mi medicina y terapia para deshacerme de ambas cosas.

¿Cuánto hace que lo tienes?

Pronto cumpliré dos años. Pero el registro en blogger lo tengo desde 2005. Tardé mucho en decidirme a comenzar, más en descubrir como funcionaba blogger, y no fue sino hasta hace muy poco que comencé a editar mis propias imágenes.


¿Qué sentimientos tuviste a través del mismo?

De haber sabido lo contenta que iba a estar, sin duda hubiera abierto mi blog desde mucho antes. Ha sido una experiencia muy agradable, sobre todo perderle el miedo a escribir (y tal vez a publicar) y darme cuenta de que mi material sí puede gustar. Todavía no me deshago de todas mis inseguridades.

¿Cosechaste muchos amigos?

Creo que sí. Entre la gente que me lee y la gente que leo. Es que es tan fácil abrir el corazón cuando uno escribe... podríamos decir que cuando a uno no le están viendo la cara. La maldad y la bondad se filtran por igual. La hipocresía se nos nota (si nuestros lectores saben leer entre líneas) y también la tristeza, el cariño, todo eso. A los amigos que me han leído les he mostrado mi verdadero rostro, ése que muchos amigos “del diario” me decían que era falso, y no sólo me han creído, sino que hasta me han aceptado con todos mis defectos. No espero sino corresponder.


¿Qué es la amistad para ti?

Mi favorito de Los Cuatro Amores, el que siempre estuve persiguiendo y en el que siempre creí, pese a que en general sigue siendo un sentimiento menospreciado. Pero como ya les dije, me cuesta hablar del asunto.

¿Qué te gustaría decirle a una amiga hoy?

Que es importante para mí, que me alegra que esté ahí... pero lo más probable es que me gane la timidez y salga con alguna tontería. Ciertas cojeras nunca terminan.


¿Qué esperas de una amistad?

Que se lo tome tan en serio como yo.


Se supone que tengo que pasarle esto a seis amigos... pero no pude hacer la lista más pequeña... y aquí está que lo voy a mandar a nueve; todos ellos son personas que he tratado únicamente por internet y leído sus respectivos blogs, y que he llegado a conocer muy bien... en efecto, por medio de las letras. Va el paquete con todo mi aprecio para...

Arc
Chendo
Dark
Fëaluin
Nona
Odanguito
Suldyn
Thor
Yipie

viernes, diciembre 07, 2007

Reseña de libro: Eight Days of Luke


Eight Days of Luke
Diana Wynne Jones
HarperTrophy (Harper Collins)

Lo bueno: La historia, que atrapa de principio a fin.

Lo malo: Que todavía no esté traducido al español.

Calificación: * * * * *

Las vacaciones no se pintan nada lindas para David Allard: fuera del internado donde estudia, lo mejor que le espera es una larga temporada con sus tutores (un primo y su hipocondriaca esposa, una tía y su todavía más hipocondriaco marido) , que no hacen más que criticarlo, culparlo por todo y encima insistir en que debe siempre estar agradecido porque se ocupan de él (David es huérfano).

Un día que sus parientes han estado especialmente insoportables, David se harta e imagina que puede lanzarles una especie de maldición; pronuncia palabras que le vienen a la mente, arroja un puñado de tierra contra una pared... y, de pronto, tras un terremoto y un montón de serpientes que surgen del piso en llamas, se aparece un chico pelirrojo llamado Luke.

Luke le da las gracias a David por haberlo liberado de alguna especie de prisión (?) y le ofrece hacer lo que él quiera a cambio; como lo único que David desea es un compañero de juegos, Luke le dice que acudirá a su lado siempre que encienda una llama.

Muy pronto, David se da cuenta de que su nuevo amigo no es ninguna persona ordinaria; tiene un encanto especial que le permite ganarse, en segundos, la simpatía incluso de sus horrendos parientes y de su aún más gruñona cocinera; sale de la nada cuando David prende un cerillo (y de hecho parece tener poderes para controlar el fuego), y, si se lastima, sus heridas sanan de un día para otro. David intenta no darle a importancia a todo esto, hasta que se entera de que los parientes de Luke (también dados a criticarlo y culparlo hasta el cansancio) lo están buscando para volverlo a encerrar.

Por supuesto, David se toma bastante en serio esto de la amistad, y es por ello que decide enfrentarse a uno de ellos, el misterioso Mr. Wedding, y hacer un trato con él para negociar la libertad eterna de Luke. ¿Cómo podrá derrotar David a Mr. Wedding en un duelo de ingenio? ¿Cuáles serán las consecuencias de sus acciones?Y, sobre todo, ¿quién es Luke en realidad, y cuál es ese pasado oscuro que parece llevar arrastrando..?

Diana Wynne Jones, autora de Howl’s Moving Castle (que alguna vez tradujo al español la editorial SM, tengo entendido) es una escritora inglesa de fantasía con una gran mayoría de obras dedicadas, supuestamente, a los niños (y que tienen de infantiles lo que yo de china y comunista, que les aseguro es bien poco). En esta estupenda novelita corta (apenas 200 páginas, y con letra no muy pequeña), trata el tema de una amistad común y corriente entre dos chicos bajo un transfondo que personalmente me encanta: seres de la mitología (en este caso la nórdica) que viven y actúan en un mundo moderno que ya no los recuerda.

El libro deja caer pistas muy sutiles al respecto en forma de ideas ingeniosas (el Valhalla como un local de maquinitas, el árbol Yggdrasil cubierto por un edificio de departamentos, etc.), pero resulta entretenido y delicioso aun si uno no las capta todas. La historia no es nada predecible, y está tan bien escrita que resulta un cubo de agua fresca en medio de tanto libro chafa de los que se llaman “juveniles” y que parecieran, ahora, tan fáciles tanto de escribir como de publicar (el libro data originalmente de los setenta), pero tiene un mensaje muy positivo y necesario para el mundo moderno, donde las amistades a menudo duran lo que la borrachera en turno, y las alianzas se limitan a cuestiones económicas: (casi cito) el saberlo todo sobre alguien no tiene por qué cambiar tus sentimientos hacia esa persona.

Recomendaciones: Definitivamente para chicos y adultos; en especial quienes tengan gusto por la mitología escandinava y no se asusten ante una novedosa revisitación; y para corazones desolados que necesiten un buen empuje de optimismo.

Abstenerse: si pensar les da flojera, o si no les gusta la mitología; si todavía creen que Rowling es original o si consideran que las historias para niños deben tratar ante todo de valores morales o ser copia diluída de libros de superación personal.

miércoles, octubre 01, 2008

Reseña de videojuego: Suikoden III

Suikoden III (2002)

Productor: Konami
Consola: Playstation II

Retro-status: Difícil de hallar, pero no imposible; todavía hay en el mundo ejemplares incluso nuevos. Usado andará por los 30 dólares. Comienza a escasear.

Lo bueno: La historia, el avance en cuanto a los gráficos que permitió que los personajes tuvieran expresiones faciales bien definidas, un nuevo sistema de juego, los mapas en tercera dimensión.


Lo malo: Puesto que la misma trama se contemplaba desde tres y hasta cuatro puntos de vista distintos, había que repetir muchas escenas. El nuevo sistema de juego resultaba confuso al principio.

Calificación: ****

El inminente salto de Suikoden a la nueva generación de consolas despertó entre sus fans sentimientos encontrados; el juego anterior había dejado unos estándares tan altos que difícilmente se superarían, y la serie estaba destinada a añadir los elementos modernos a los que se había resistido aun en la comptetencia con títulos más visuales. La serie dio un salto completo a la tercera dimensión, los personajes poligonales y a mayores complejidades en cuanto al sistema de juego; pero, como ya era costumbre, continuó mostrándose fuerte en cuanto a sus puntos más destacados: los personajes y la historia.

Ésta ocurre unos quince años después de los hechos relatados en Suikoden II y los Suikogaiden, y todavía más al oeste: el extenso territorio de las llanuras (Grasslands) vive en medio de una guerra de guerrillas contra dos de sus vecinos: el estado político de Zexen y el poderoso Reino de Harmonia, que ya tiene ocupada una buena parte de su territorio. El relato se sigue, en capítulos, desde los puntos de vista de varios representantes de las facciones rivales: Hugo, el hijo de la líder del clan Karaya de las Grasslands; Chris, la capitana de los caballeros de Zexen; y Geddoe, jefe de un grupo de mercenarios de las Fuerzas de Defensa Fronteriza del Sur en Harmonia.

En un punto en el que Zexen y las Grasslands intentan terminar con la guerra, el asesinato de un patriarca de las llanuras rompe con la tregua y Harmonia aprovecha la oportunidad de una nueva invasión para se supone, recuperar ciertas runas verdaderas que le fueron robadas cincuenta años atrás. Pero nada es tan simple como parece: el propósito del conflicto, o al menos sus consecuencias, podrían ser más oscuros de lo que uno pudiera imaginar.


Mientras todo esto ocurre, en un punto muy al oeste de las llanuras, Thomas, heredero ilegítimo de un noble de Zexen, intenta conseguir la paz mediante la fundación de un pequeño estado independiente y neutral. Su castillo será el nuevo punto de encuentro para las 108 estrellas, pero esta vez no habrá un enemigo al que todos juntos se opongan y por el que estrechen lazos de amistad. Suikoden III es escenario de una verdadera guerra civil entre las estrellas del destino, y su desenlace conmovería profundamente a muchos fieles seguidores de la saga.

Uno de los aspectos más interesantes del juego consistió en la posibilidad de examinar los hechos desde el punto de vista de los personajes principales, llevando de ese modo la imparcialidad al extremo. Hugo, Chris, Geddoe y más adelante Thomas (se podía conseguir acceso a un quinto personaje, justo tras los créditos finales, si uno había tenido la prudencia de conservar y cargar en el archivo del juego sus datos de Suikoden II) mostraban diferentes ángulos de la guerra hasta el capítulo cuarto del juego, en el que tendría que elegirse a uno de los tres primeros para llevar la antorcha del protagonista. Eso hacía que sus respectivas vidas se cruzaran varias veces y que ciertas escenas se repitieran, pero a la larga enriquecía la experiencia de juego.

Si bien el Suikoden III se podía tomar como independiente, las numerosas referencias a los juegos anteriores (como la mención de hechos pasados y el retorno de viejos conocidos, algunos ya adultos o maduros, como Nash de Suikogaiden, y otros con hijos o discípulos que tomarán su lugar en la lucha) hacían que uno lo disfrutara más con algo de conocimiento de causa.

Ahora, la modernización también tuvo problemas. El nuevo sistema de peleas no resultó del agrado de todo el mundo; de acuerdo a cómo se colocaban en los escenarios, los personajes trabajaban en pareja gran parte del tiempo y hasta que uno se acostumbrara al sistema daban la impresión de no hacernos el más mínimo caso. (eso sí: la nueva versión de ataques cooperativos era muy vistosa). Los combate singulares continuaban, lo mismo que una versión nueva de las luchas a gran escala, y la navegación a través de mapas y escenarios era menos sencilla al ser los escenarios mucho más detallados y extensos.

De cualquier forma, el juego resultó una experiencia muy satisfactoria y equilibrada, y le ganó a la serie dos o tres fans más. Fue también la base del único material extra de la serie que se ha publicado fuera de Japón. Pero eso eso otra historia...

Un detalle: como ya les había mencionado en el artículo introductorio, el creador de Suikoden, Yoshitaka Murayama, dejó Konami poco antes de que se concluyera esta tercera parte. A pesar de que este capítulo fuera tan conclusivo con respecto a los anteriores, la serie no se acabó, pero, hasta entonces, no ha habido guionista o director que se atreva a continuar con la narración a partir de este punto: las siguientes entregas serían precuelas o historias paralelas.

Recomendaciones: Para fans de Suikoden, por supuesto, pero también para jugadores de RPG que suelan clavarse en la trama de los títulos.

Abstenerse: Si son faltos de paciencia, definitivamente, y si las historias extensas y complejas en los videojuegos no son lo suyo.


Sección multimedia

  • Para seguir con la tradición de los Suikogaiden, el intro de Suikoden III fue animado, y resultó espectacular. La canción que suena al fondo se llama Trascending Love (les debo al autor).
  • Versión corta (¡gracias de nuevo, Snake!) y larga del comercial de Suikoden III en Japón.

martes, octubre 13, 2009

Now I know we'll carry on

Image Hosted by ImageShack.us

En esta imagen: fotograma del Final Fantasy IX; el tema del juego, Melodies of Life, fue la canción de nuestro primer baile (abajo viene un link si gustan escucharla en inglés, por la grandiosa cantante Emiko Shiratori). A la derecha, el símbolo irlandés llamado Claddagh (por el pueblo donde se creó) que representa al amor sostenido por la amistad y coronado por la lealtad; un rediseño por el Capitán apareció en nuestras invitaciones de boda, nuestras argollas y la cola de mi vestido (verde).

Una vez, había este muchacho y esta muchacha; por azares del destino (supongo que algo de destino tuvo que haber ahí) los dos vivían en la misma ciudad pero lejos de sus respectivos hogares porque se habían mudado para estudiar; ella iniciaba el segundo año de su carrera y él estaba por graduarse, y ni siquiera iban a la misma universidad. Les gustaba la ciencia ficción y la fantasía. Se conocieron por carta, porque entonces el internet no estaba tan de moda. Se estuvieron escribiendo varios meses antes de comenzar a tratarse en persona, y se vieron por primera vez en una feria del libro. Pronto se hicieron amigos. Después se enamoraron (sí, uno del otro) pero los dos creían que el objeto de sus preocupaciones ya tenía el corazón puesto en alguien más. Una vez aclaradas las cosas (como epílogo a su primera pelea, que no fue sino una discusión en torno a sus géneros literarios favoritos), pues...

Pasó el tiempo. Mucho tiempo. Y resulta que en el primer año del siglo XXI decidieron casarse. Fue en un 13 de octubre, porque querían facilitar las cosas para sus amigos que de fuera asistirían a su boda. Pero fue una buena fecha, después de todo, porque el 13 de octubre es el día de San Eduardo, el último descendiente del rey Alfredo el Grande, salvador de la lengua inglesa y traductor. Y San Eduardo, no menos ilustre que su pariente, puso por encima de todo el que su país permaneciera unido.

Y bueno, aquí estamos.

Se dice fácil, se ha sentido como un parpadeo ahora que me la pienso, y resulta que ya llevamos dieciocho años juntos y prácticamente no recuerdo cómo era la vida sin mi Capitán. Lo que sí es cierto es que no me la imagino sin él. Los dos hemos pasado por grandes dificultades y penas, pero siempre uno al lado del otro. Y las alegrías compartidas... ¿tantas serán que ni siquiera llevo la cuenta?

Sólo para decirte, G., si estás leyendo esto (y más te vale, que si no te cuelgo): me siento afortunada de tenerte conmigo. Y te amo. Forever and beyond.




Melodies of Life English - Emiko Shiratori

miércoles, agosto 27, 2008

Genso Suikoden: La saga




En ciudad de ladrones se esconden los héroes,

En aguas pantanosas habitan los dragones.

Shui Hu Zhuan, "A la orilla del agua"

La compañía japonesa Konami, donde se gestaron series de éxito como Metal Gear, Silent Hill y Castlevania, incursionó por primera vez en los RPG en 1995. No la iban a tener nada fácil: el campo estaba casi totalmente dominado por las más populares Square y Enix, entonces todavía separadas. El resultado, que fue a caer en el recién nacido Playstation, fue una franquicia caracterizada por aspectos técnicos más bien sencillos y un sistema de juego que, si bien había tomado prestadas ideas de todos lados, presentaba algunas innovaciones propias. Pero lo que consiguió atrapar a los aficionados al género que tuvieron la suerte de no dejarse llevar por las apariencias y que convirtió a Genso Suikoden, o Suikoden, como se llamaría en los Estados Unidos a su llegada en 1996, fue una historia profunda, extremadamente conmovedora, y tan distinta a todo lo que antes habíamos visto en videojuegos que muy pronto se convirtió en fenómeno de culto. He aquí un vistazo general a toda la serie.


Las 108 estrellas, mi destino

Sin ser demasiado espectaculares o llamativos, y definitivamente sin el apoyo mercadológico que ha caracterizado a sus famosos competidores (como Final Fantasy, Zelda o Dragonquest), los RPG de Suikoden se han hecho de un público tal vez más pequeño que otros juegos, pero mucho muy fiel. La serie se compone a la fecha de cinco títulos: Suikoden y Suikoden II, para Playstation, y re-editados hace algunos años en Japón para el PSP; Suikoden III, IV y V, para el Playstation II; mas tres juegos de historias paralelas (Suikogaiden I y II, para Playstation, y Suikoden Tactics, para Playstation II) y uno de cartas al estilo de Magic (reales y virtuales). Su más bien silencioso éxito no está basado en la tecnología, sino en la profundidad de sus personajes y lo complejo e interesante de sus argumentos, en muchas ocasiones capaces de comerse crudas a las joyas de Square/Enix.

Los juegos de la serie Suikoden toman elementos, muy libremente, de una novela china clásica del siglo XVI, Shui Hu Zhuan, durante algún tiempo prohibida por las leyes imperiales por considerarse "demasiado licenciosa". Esta extensa novela trata la historia de 108 hombres y mujeres que, por azares del destino, se reúnen en una fortaleza a orillas de un lago y comienzan una vida de proscritos. La mayoría de estos personajes han sufrido maltrato e injusticia por parte de un gobernador corrupto, el general Kao; otros se unen a ellos por amistad, afecto, o por afinidad de causas. Sin embargo, y eso se repite en cada uno de los juegos, el primer capítulo de la novela se describe cómo el destino de esos 108 estaba determinado por las estrellas y se ha ido escribiendo en una misteriosa pizarra de piedra.

Bajo este modelo, en cada uno de los juegos se repite la historia de 108 individuos de los más variados orígienes, cualidades y actitudes, que bajo el mando de un líder joven y sobre todo carismático, se unen en una cruzada por mejorar su pequeña parte del mundo. Algo que nunca encontraremos en la serie Suikoden es el típico evil overlord que quiere destruír al mundo o apoderarse de él; los villanos con los que uno se encuentra en los juegos son seres humanos, igual que los héroes, y con propias motivaciones, ya sean malignas y terribles; o, como sucede en buena parte de los casos, nobles, desesperadas o incomprendidas.


Un mundo por descubrir

Algo que ha caracterizado a la serie desde un principio es su excelente jugabilidad. En cada uno de los títulos tenemos, primero, las opciones del consabido combate por turnos, mejorado por la posibilidad de realizar ataques en conjunto con dos o más de nuestros personajes; las batallas a gran escala, aunque con un grado menor de estrategia, los combates singulares y una infinidad de minijuegos. A esto se añade el reto de reunir a los 108 personajes (si queremos obtener el mejor final) y construír una fortaleza a la orilla del agua donde reunirlos.

Si bien no son secuelas directas, entre juego y juego existe cierta continuidad, de manera que proporcionan la sensación de estar descubriendo, paso a paso, una trama más grande. Jugarlos independientemente no afecta la diversión, ya que las historias principales de cada juego no están ligadas, pero son, eso sí, adictivas hasta el cansancio, y llenas de momentos memorables.


A la orilla del éxito

A pesar de que el primer Suikoden ganó un número considerable de adeptos, la aparición del segundo en 1999 pasó casi desapercibida. Algo tuvo que ver que el lanzamiento del juego ocurriera en los Estados Unidos dos días antes del esperadísimo Final Fantasy VIII, de Square, probablemente el equivalente al Episodio I de Star Wars en cuanto a la tremenda expectativa generada... y a la desilusión que trajo después. El Suikoden II no presentó grandes mejoras técnicas con respecto a su predecesor, pero sí una historia mucho más conmovedora, el regreso de una buena parte de los personajes del juego anterior (incluyendo al protagonista, si uno cargaba, al empezar, un archivo terminado), y a uno de los villanos más despiadados de la historia de los videojuegos: el príncipe Luca Blight.

A continuación, salieron los Genso Suikogaiden I y II, que contaban una historia paralela al segundo y jamás fueron traducidos al inglés. En composición, más que videojuegos parecían libros de "elige tu propia aventura", con montones de ilustraciones y música incluídas, donde el jugador se limitaba a tomar decisiones mientras seguía la narración, en primera persona, del protagonista, Nash Latkjie (quien, por cierto, tendría una participación destacada en el siguiente título).

La recepción del tercer Suikoden, el primero para Playstation 2 y la incursión de la serie en el 3D, fue algo débil en Norteamérica, pero para entonces los fans ya empezaban a hacer ruido, y el Suikoden IV se lanzó en enero del 2005 con una distribución y publicidad (concursos y trivias por internet, regalos y un libro de arte gratis si el producto se ordenaba de antemano) que no habían gozado los anteriores títulos, de los cuales era precuela. Pero oh, sorpresa: aunque el Suikoden IV utilizó los elementos más distintivos de la serie y le añadió el empuje de actuaciones de voz y avances considerables en los gráficos y el sistema de batalla, muchos fans lo consideraron menos profundo e interesante que los anteriores. Al rescate llegó entonces Suikoden Tactics, un "epílogo" que pareció elaborado especialmente para contentarlos y rellenar los huecos del juego anterior. Las debilidades del Suikoden IV quedan más que cubiertas una vez se ha pasado por esta continuación, pero por desgracia no todos pudieron experimentarlo; quienes detestaron el Suikoden IV no se detuvieron por el Tactics, y este título sigue siendo uno de los peores vendidos de la saga.

Aunque la serie ha pasado por el gran mercado norteamericano sin mucha pena ni gloria, en Japón goza de una popularidad más o menos honorable. Allá se publicaba una revista oficial para fans: la Genso Shinsho, que alcanzó los 16 números, con tips, mapas del juego, perfiles de los personajes, datos cronológicos y hasta recetas de cocina; el primero, segundo, cuarto y quinto juego han sido novelizados y el tercero convertido en manga, adaptado y dibujado por la autora Aki Shimizu (y hasta hoy, el único material extra traducido al inglés). Hay seguidores de Suikoden en prácticamente todos los continentes, como lo testifican cientos de publicaciones y sitios web extraoficiales.


No hay quinto tan bueno

Tras el descalabro comercial sufrido por el cuarto de la serie, el lanzamiento del Suikoden V en Norteamérica fue mucho más cauteloso. Un error; tanto para los seguidores de la saga como para quienes se acercaban por primera vez, éste era el bueno.

La historia, otra precuela a los hechos relatados en los Suikoden I, II y III, se coloca al sur de los escenarios del IV, en el lejano Reino de Falena, un país famoso por ser gobernado por una dinastía femenina y que los más clavados recordarán como la patria perdida del enigmático espadachín Georg Prime, y los cazatesoros rivales Lorelai y Killey, personajes del I y el II que tienen un importante papel en esta entrega. La trama es mucho más larga que la de los juegos anteriores: hay que pasar por mínimo ochenta horas de juego para disfrutarlo a plenitud (contra las veintitantas que uno pasaba en los Suikoden I y II y las cuarenta o cincuenta del Suikoden III y IV). Las mejoras en el sistema de combate (eso incluyendo las batallas a gran escala y los duelos uno a uno) fueron impresionantes; no sólo hacían que el juego fuera más fácil de manejar pero más complejo en su desarrollo, sino que le añadían posibilidades y retos extra.

Aunque de forma silenciosa, el Suikoden V se ha mantenido en el mercado, y a conciencia. No le ha sucedido lo que ocurre con los grandes éxitos del momento, que tras una buena racha bajan de precio (en realidad, el precio del Suikoden V comenzó a elevarse hasta que, recientemente, se le volvió a editar). Y, aunque (fiel a la tradición), de forma muy discreta, ha conseguido despertar interés en los títulos anteriores.

Aunque hace algunos meses hubo rumores de un Suikoden VI para Wii, la consola de Nintendo, la verdad es que la serie todavía no ha señalado su camino en la nueva generación de videojuegos, y las especulaciones le han abierto un nuevo aunque limitado campo de controversia a la guerra de consolas. Por lo pronto, el título más reciente anunciado, Suikoden Tierkreis, irá derecho al Nintendo DS.


Algunos datos curiosos

* La magia en el mundo de Suikoden proviene de runas - símbolos engarzados las manos, frente o armas de los personajes, y está al alcance de cualquiera que pueda pagarse una y que tenga suficiente afinidad con ella como para utilizarla.

* Las runas comunes y corrientes se adquieren en las tiendas; sin embargo, según una leyenda, la formación del mundo dio origen a 27 runas verdaderas, que poseen la magia más poderosa y que le confieren a su anfitrión la inmortalidad (aunque no en todos los casos, como veremos más adelante).

* De las 27 runas verdaderas, hasta la fecha en los juegos sólo han presentado 18.

* Suikoden no ha sido siempre exclusiva de las consolas de Sony: el primero apareció, en Japón, para PC y Sega Saturn, y el llamado Card Stories para Game Boy Advance.

* ¿Quieres sentirte poderoso... o mostrarte como un completo obseso? Hasta hace algunos años, era posible conseguir en Japón una planilla de tatuajes temporales con las runas. Los "goodies" de Suikoden (tarros, figuritas de acción, calcomanías, tapetes para mouse, litografías y hasta delantales de cocina), de todas formas, han sido escasos y nunca han gozado de grandes ventas.

* Los hermosos diseños de personajes de los juegos son obra de las ilustradoras Fumi Ishikawa y Junko Kawano; ambas mezclan los típicos elementos "medievalistas" de los RPG con cierta estética china que le da a la serie su hermosa ambientación distintiva.

* Aunque varios nombres han puesto su talento en los Suikoden, las melodías más memorables de la serie son obra de Miki Higashino, compositora principal de los primeros dos juegos. La música del tercero de la serie fue escrita por Michiru Yamane, Keiki Fukami y Masahiko Kimura; a partir del cuarto, el compositor de cabecera de Suikoden ha sido Norikaz Miura (en colaboración con Higashino).

* Suikoden II fue el primer juego de la serie traducido al español, pero sólo para Europa. La traducción, por cierto, dejaba mucho que desear.

* Al comenzar cada juego podemos bautizar al personaje principal como queramos, pero las novelizaciones han proporcionado nombres "oficiales" para los héroes: Tir (I), Riou (II), Lazlo (IV) y Frey (V). Por cuestiones prácticas (bueno, también porque me agradan), me permitiré utilizar estos nombres en las reseñas de los juegos. En la radionovela de Suikoden I, el protagonista se llama Tir también.

* El creador y director de la serie, Yoshitaka Murayama, abandonó Konami tras completar el Suikoden III. Fue sustituído por Noritada Matsukawa y Junko Kawano. El equipo que realizó los Suikogaiden no se fusionó con el resto de los realizadores sino hasta el Suikoden IV.

* El Suikoden II puede aún adquirirse en subastas por internet a precios que superan los cien dólares. Su rival de tiempos pasados, Final Fantasy VIII, costará unos veinte.

* El temible Luca Blight tiene un modelo en la vida real: el general Xiang Yu, que vivió al final de la dinastía Qin (alrededor del 200 antes de Cristo), y que se hizo famoso por su valentía, pero también por su arrogancia, su crueldad y su falta de diplomacia.

* En 1799, la lectura del Shui Hu Zhuan se castigaba con multas y a veces con prisión. Qué bueno que entonces no existían las consolas.

Creative Commons License
La casa de Aisling by Laura Michel is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Derivadas 2.5 México License.