jueves, julio 10, 2008

Veinte años, antes y después. Parte 12



12. El recuento de los años

Perdí mi trabajo en la Universidad en el 2005... la escuela de Lingüística, que tenía mi edad, no sobrevivió a las malas administraciones y a la terrible crisis por la que todavía atraviesa mi alma mater. Un año más tarde pensaría que no hubiera estado tan mal desaparecerme junto con ella, y no porque le tuviera tanto amor (aunque el “nadie sabe lo que tiene” iba a rebotarme con fuerza en la cara durante los meses siguientes) sino porque había olvidado el sabor de la inseguridad, la falta de certeza sobre si el mes siguiente seguiría teniendo trabajo; el desempleo y el subempleo, que es todavía más amargo; todo ello como un veneno que te deja en las últimas, pero con vida, que hubiera preferido no volver a probar jamás.

Finalmente no doné, como hubiera querido hacerlo, un ejemplar de ESDLA a la biblioteca (curioso que no lo tenían en mi Universidad), ni me enteré si los alumnos de filosofía POR FIN se iban a decidir a leerlo... o a reconocer que no lo habían hecho o que no tenían la menor intención de hacerlo. Se me va a hacer muy difícil enterarme si los catedráticos y tolkienistas argentinos con los que tanto me gustaba disertar regresarán alguna vez... y ya no podré enseñar a Tolkien en mis clases. Pero el golpe de tristeza real no llegó (por suerte o por desgracia) sino hasta varios meses después de un verano muy emocionante: el evento de Tolkien 2005, con sede en la universidad Aston de Birmingham, y mi segunda visita a la bienamada Irlanda.

Aisling ya no es mi nick desde el verano de ese año, o al menos ya no lo considero así. Ahora es mi segundo nombre, mi nombre irlandés.

Ocurrió en un pub en Galway, con un grupo de señoras y señores de todas las edades con quien entablé conversación, un poco de baile y un poco de canto. Al segundo “¡Pero creí que eras irlandesa!” de la noche (el cuarto o quinto de la semana), supuse que ya estaba bien de negativas y respondí por primera vez en mi nuevo acento suavecito, que se me había pegado a los tres días de estancia en la isla: “Sí, sí lo soy... pero sólo de corazón”. Una de las señoras me preguntó: “Entonces, ¿cuál va a ser tu nombre irlandés? Si eres irlandesa de corazón tienes que tener un nombre irlandés”. Lo bueno es que éste ya lo tenía listo; mi segundo bautismo no fue precisamente de confirmación, sino de más música, algo de historia antigua y un brinco de odio espontáneo ante la mención de Oliver Cromwell. Adoro a mi país natal, pero en ningún lugar me he sentido tan en casa como Irlanda.


No voy a extenderme demasiado con las experiencias del evento Tolkien 2005, la última de las tolkienidades “al por mayor” por las que pasé, porque es una historia bastante larga (y da para un texto casi del mismo tamaño que toda esta crónica). Sólo diré que estuve muy feliz... que me tocó conocer a la maestra Priscilla Tolkien, la hija de nuestro autor, y además a un montón de expertos con los que deseaba platicar: el profesor Tom Shippey, la profesora Verlyn Flieger, los escritores Charles Coulombe, Patrick Curry, John Garth y Colin Duriez entre tantos, tantos más; el pastor Greg Wright, de HollywoodJesus.com, y la doctora Rhona Beare, una de las primeras fans de Tolkien y quien pudo intercambar correspondencia con él. Con el artista Alan Lee me di cuenta de que es posible enamorarse de un hombre de dientes feos, y ya que hablamos de sonrisas, está difícil olvidarse del gesto tierno y discreto del ilustrador Tim Kirk. Fue regalo de Dios el que me encontrara con los editores Thomas Honegger y Franz Weinrich, de Walking Tree Press, una editorial universitaria que me encanta, y quienes me dieron la oportunidad de publicar mi primer ensayo sobre Tolkien en un medio “serio” (uhhh... bueno, digamos comparado con revistas, periódicos e internet).

Conocí también a muchos representantes de diversas sociedades de Tolkien a nivel mundial, y sí me alcanzó a conmover el darme cuenta de todo lo que el amar profundamente a una sola y maravillosa obra puede conseguir. Recuerdo con particular cariño a la gente de Bélgica, a la de Grecia, España y Alemania, al único visitante chino, tan amable y discreto, y a los compañeros de Canadá, el grupo católico de los Estados Unidos y por supuesto los anfitriones ingleses; mis compatriotas mexicanos fueron de lo más atentos y me apoyaron mucho, pues aunque con la Sociedad Tolkiendili de México tengo desde hace algunos años una extraña relación amor/odio (muy semejante al sentimiento que me provoca el Distrito Federal, como ya les describí) puedo decir que la mayoría de las personas que he conocido por ese medio son gente que admiro, quiero y respeto. En este evento disfruté de la compañía de la estupenda familia A.; de nuevo mi gratitud y cariño.

La semana que duró el evento de Tolkien 2005 fue absolutamente perfecta; me hubiera gustado empaquetarla en un frasco para poder olerla siempre que me sientiera desanimada.

Pero bueno, es hora dejar ese tema, porque para cerrar este relato quisiera más bien compartirles algunas reflexiones personales.

Después de celebrar mis veinte años de conocer a Tolkien, estrené zapatos (soy amante de los zapatos, y tengo una colección gigantesca): unas alpargatas de color cobre dorado, porque resulta que los metálicos se volvieron a poner de moda. A mediados de los ochenta, mis caminatas entre lectura y lectura de ESDLA eran sobre unas ballerinas preciosas, color cobre viejo, con aplicaciones metálicas... no eran precisamente el último grito, pero a mí me encantaban y las usé hasta que se rompió la suela. Mi pelo de la secundaria que no le gustaba a nadie fue lo que cedió a la presión de los rizos al amoniaco; ahora las chicas lo quieren lacio, entre menos volátil mejor. El primer estuche de sombras de ojos que me compré, allá en los ochenta, me ganó una regañada de mi hermana mayor, más refinada que yo: tonos neutros, de los que ahora le quedan a todo el mundo. En el evento de Tolkien 2005 me compré un broche conmemorativo redondo, tal vez en recuerdo nostálgico del que me hice con corcho y sopa de letras. Es como si las cosas dieran vuelta en círculo.

Y, sí, Tolkien sigue estando de de moda. Lo mismo que los zapatos metálicos, el pelo lacio, las sombras de ojos mate (y ahora el mundo oftalmológico descubre los males del delineado en el borde interior del ojo, al que siempre me resistí en aquella época frívola y glamourosa), y en general, lo fantástico en arte, cine y literatura. Hace más de veinte añitos, yo era una especie de fenómeno; lo sigo siendo: la diferencia es que ahora los fenómenos también están de moda. Como (recuerdo) dijera el escritor Pepe Rojo en un artículo: los freaks de los ochenta no estaban desfasados, sino simplemente adelantados a su tiempo: lo que entonces les gustaba es lo que ahorita rifa (mola).

Sin duda, no todo es miel sobre hojuelas, y a veces el mirar atrás ciertos acontecimientos me sigue doliendo mucho; son poquitísimas las personas (vivas y no) de quienes no he pensado por lo menos una vez “ojalá no te hubiera conocido nunca”, y nuestro profesor Tolkien, por desgracia, no es una de ellas. El Señor de los Anillos tiene el pequeñín defecto de que nos abre mucho los ojos, y una conciencia, entre más despierta, se hace más sensible.

Pero (y esta es una pregunta que me gustaría plantear a todos los amantes de este libro), ¿cómo sería la vida sin ESDLA? ¿Qué habría sucedido, y qué no? ¿Qué sería distinto? Con respecto a mí, por lo pronto, se me ocurren tres, cuatro panoramas: tal vez la vocación de escribir, que ya traía, se hubiera inclinado (en el peor de los casos) al más políticamente correcto estilacho de la literatura latinoamericana contemporánea, o (en el mejor) a la onda bestsellera. De seguro no hubiera conocido a mi amadísimo, mi querido esposo G. Tal vez hubiera estudiado letras o QFB en Zacatecas. A la mera hora ni siquiera estaría viva a estas alturas. Pues, como dijo C.S. Lewis, uno no regresa de la Tierra Media siendo el mismo de antes. ESDLA nos transforma (en qué, ahora sí que depende de la providencia y las distintas circunstancias) y definitivamente su lectura es un empujón de varios pasos hacia nuestro destino.

Yo, por lo pronto, ya he dejado de especular sobre el mío, aunque no me he vuelto todavía camarón en la corriente de la vida. He sobrevivido a docenas de tristezas, a un abandono en masa de amigos, a varios fallecimientos de seres amados, a pérdidas de sueños y trancazos con la realidad. He estado entre las nubes para volver a azotar con la lluvia y elevarme de nuevo con el rocío. He metido la pata en todas las formas imaginables, he lastimado a mucha gente (a propósito y no tan a propósito), he desdeñado la prudencia y los buenos consejos cuando menos tenía que hacerlo (pero, eso sí: jamás traicionaría ni a mi prójimo ni a mis principios).

Lo único que tengo seguro sobre cada año entrante, es que más o menos a la altura del 23 de abril me toca mi dosis de ESDLA para recordar (o, depende del caso, no olvidar) ciertas cosas esenciales, por ejemplo, que “el camino sigue y sigue”, que “ni los más sabios conocen todos los finales” y, sobre todo, que tantas cosas malvadas y estúpidas que plagan los nervios, las mentes y los corazones de las personas “no triunfarán para siempre”. Y con eso me basta, para ser sinceros.


Al querido profesor, mi enorme afecto y reconocimiento.

A mis papás, que me han dado prácticamente todo, y en el todo se incluye una vida con ESDLA; y a G. el Capitán Quasar, que se encargó de hacerla más interesante, va mi amor y cariño.

Y a todos ustedes, un abrazo y mil, mil gracias, por haberme aguantado hasta aquí.


FIN

11 comentarios:

Chendo dijo...

¡Changos! El final estuvo trepidante y lleno de sorpresas dentro de las malas aunque dejabas vislumbrar algo, no imaginaba lo que perderías y vaya que fue bastante, pero recuerda que No hay mal que por bien no venga. Respecto a las buenas noticias que rico que hayas podido ir a la celebración del Profesor del 2005 en Birmingham, la verdad a mi manera de sentir es un suceso del cual, tal vez muchos nos quedamos con las ganas de vivir. En mi caso, estaba a mitad de un proceso de divorcio bastante ríspido y por si fuera poco tenía bastantes deudas, vamos no me calentaba el sol y no pude ahorrar un poco para adquirir uno de los paquetes de recuerdo para los seguidores que no pudieran asistir al mencionado evento, recuerdo que me inscribí por internet y después el tiempo se me vino encima y ya no pude hacer algo. Lo curioso es que en septiembre llegué a Cork para presentar un trabajo en un congreso y me compré la edición del Hobbit de ese año, ya para entonces había hecho un ahorro con las materias que estaba impartiendo por las tardes en un instituto particular al cual no había querido ir, pero la necesidad era mucha y no me hice mucho del rogar, también me traje el penúltimo libro de HP y no encontré el DVD de éxitos de Enya, que he buscado por años, eso sí, compré uno supuestamente original y pues resultó una copia mal hecha, en fin, ya no he vuelvo a comprar en mercados por internet. Espero te animes a describir tu experiencia de aquel verano en otro relato como el que acabas de terminar. Y con respecto a las preguntas que planteas, de manera personal puedo asegurar que la obra del Profesor me ha permitido ver la vida desde otro punto de vista, sin embargo, no creo ni por un momento llegar a ser alguien tan íntegro, fiel, desinteresado y apasionado como Sam, no sin duda que no. Espero te des una vuelta por mi blogg y dejes una huella y si tienes tiempo algún día a finales del mes de agosto mucho me gustaría que pudiésemos platicar, saludos y gracias por compartir tu relato.

Kitsune dijo...

Te faltó contar lo de tu libro pirata en el evento del 2005
:P
hehe, fue mundialmente comentado

De verdad disfruté muchísimo la crónica, más porque me había quedado picada cuando comenzaste con ella hace un par de años en la lista tolkiendili. Es hermoso ver el entramado de vidas que se unen gracias a una obra tan maravillosa y cómo las palabras contenidas en ella se convierten en el soundtrack de una vida.

Gracias por compartirlo con nosotros.
:D

MacPaco dijo...

Sin El Señor de los Anillos creo que mi vida sería otra. No estaría escribiendo esto por ejemplo, a estas horas de la madrugada. Me hubiera perdido de muy buenos momentos, tanto en la privacidad de la lectura como compartiendo opiniones, anécdotas y hasta discusiones con los amigos. Tampoco tendría llenas de triques las dos paredes de mi cuarto que veo ahora mismo. Conseguir muchos de esos triques fue una pequeña aventura en sí. También me hubiera ahorrado algunas lágrimas. Habría dejado de conocer a varias personas, entre ellas usted. Tampoco me sentiría con esta sensación agridulce, ahora que terminé de leer tus crónicas. Quería conocer el final, pero es una pena que terminen.

¿Sabes algo que me sucede y que me encanta de El Señor de los Anillos? Esa sensación inmediata de tener mucho en común con alguien a quien acabo de conocer tan pronto como se le escapa esa sonrisita de complicidad, ese gesto que lo delata como admirador de esta obra y su creador. Es una de las mejores cosas que me pudo haber dejado el querido profesor.

Mil gracias estimada L. por compartir todo esto con nosotros.

Aisling dijo...

Hola a todos, y muchísimas gracias de nuevo.

Y antes de que se me junten (je, je, je... me encanta eso):

Chendo: Qué mala pata que no hayas podido asistir al evento... te hubiera encantado. A mí me consumió bastante lana (en el viaje de regreso a México había exactamente 68 pesos en mi cuenta) pero creo que cada centavo valió la pena.

Ahhhh... ahora ya veo cómo llegaste a Irlanda. A Cork fui en el 93. ¿No es precioso? Y fueron buenas compras... yo no tengo aún DVDs de Enya, pero tengo por ahí un VHS y también de sus hermanos (y mi grupo favorito) Clannad.

Mmmmm... platicar lo de Tolkien 2005... Tal vez. Ahora que me lo pienso, no estaría nada mal.

El que Sam sea tu personaje favorito habla mucho de ti. Sam es una maravilla, y con todas sus cualidades sigue siendo muy humano...

Cuando vengas por acá, avísame. Espero no estar fuera por entonces... hacia finales de agosto suelo ir a visitar a mi familia, pero vuelvo pronto.

Kit: Cieeeeeelos... Lo del libro pirata es algo de lo que quisiera haberme olvidado. ¡Fue una cuestión tan vergonzosa! Pero ya que lo traes a colación, vamos a ver cómo fue que sucedió (y de paso cómo adquirió fama mundial).

Ok... resulta que en una librería de por acá (de esas de usado y tiraderos) me hallé un libro que había estado buscando porque lo había visto en internet: Tolkien´s War, de John Garth. Me lo compré (junto con otro), lo leí y todos contentos. Fue uno de los pocos volúmenes con los que no cargué para que me lo autografiaran, pero sabía que el autor iba a estar presente en Tolkien 2005 y quería hacerle algunas preguntas.

Ya platicando con el señor Garth, le dije que yo tenía su libro, pero en otra edición, con la portada así y asá y con tales mas cuales características... Se me quedó viendo con cara de... y dijo: "Este libro nunca salió así... esas eran las pruebas".

... Silencio gélido...

- Santo Dios - dije con un hilito de voz -, ¿tengo una edición pirata...?

Algo raro se me había hecho que este libro (y el otro) decían "impreso en Taiwan" o algo así.

Me quedé muy apenada con el relato y más todavía porque el señor Garth descubrió las perversas intenciones que tenía de NO volver a comprar su libro. ¿Qué podía hacer? Con menos de mil pesos tendría que pasar agosto (y septiembre, pero de eso aún no estaba segura. Fue cuando perdí mi empleo).

Las cosas hubieran parado ahí, pero... Entre plática y plática, le comenté a la editora de la hoja Beyond Bree (de la organización Mensa... ajá, ella estaba consciente del significado de la palabrita en español mexicano) lo que había sucedido, y le dije que estaba tan apenada con el señor Garth que no sabía qué hacer.

¿Cuál no sería mi sorpresa? Meses después, en la Beyod Bree apareció una versión (medio amarillista) de mi anécdota, donde se insinuaba que el dichoso libro estaba impreso en México. Hasta los más inteligentes tienen hambre de chisme, supongo.

Una persona mexicana, suscrita también a la Beyond Bree, tomó esa anécdota corregida y aumentada y se encargó de difundirla en listas de correo en español. Sí... la puñalada final me vino de un compatriota.

Ahora... de lo que ni Beyond Bree ni la otra persona se enteraron fue cómo terminaron las cosas.

Finalmente, hice de tripas corazón, y decidí que iba a comprarme la versión legal del libro. "No sabe usted lo caro que me saldría esto" le había dicho al señor Garth días antes, cuando de hecho me lo pidió. Pero bueno...

Estando en fila para la venta (con descuento, gracias a Dios) y firma del libro, el señor Garth me preguntó que qué había pensado.

- Nada - suspiré -. Hacer lo correcto, creo.

Pagué, y el señor me autografió su libro de una manera que jamás pudiera olvidar el tropiezo anterior. Y ya que me vio con cara de tristeza, me dijo:

- Ah, mire, déjeme le muestro algo.

Sacó la sobrecubierta del libro recién comprado, y me mostró que en la parte interior había una fotografía. Se trataba de un grupo de alumnos universitarios, en foto conjunta frente a un edificio viejo. Todos se veían muy seriecitos, alguno con cara de aburrimiento. Y entonces, que mis ojos se detuvieron en una parte de la imagen: casi colgado de un árbol junto a un pilar del edificio, estaba un jovencito rubio, en una pose tan poco solemne que complementaba de maravilla su expresión pícara. Ahogué una exclamación.

- Esta foto no la tiene su otro libro, ¿verdad? - sonrió el señor Garth.

- No - contesté -. No, para nada. ¿Dónde...?

Y el escritor me platicó que se había hallado esa fotografía en los archivos del Exeter College, y que era tan grande que había tenido que arrancar la tapa de su escáner portátil para poderla capturar.

Eso, claro que sí, me alivió el corazón. Me hubiera gustado que, junto con lo demás, quedara entre el señor Garth y yo, pero estando así las cosas, pues se los comparto.

¿Qué ocurrió con el otro libro? Apenas llegar a México, lo boté a la porra (uhhhh... a otra librería de usado, pero de caridad). El otro libro impreso en Taiwan no lo voy a mencionar, no voy a decir cuál es ni nada; porque si me resulta que también es pirata me voy a sentir comprometida... y la verdad es que no vale la pena comprar el original.

Paco: Conozco la sensación de la que hablas... y creo que no somos los únicos. Hubieras visto cómo esa sensación de concordia se respiró en Tolkien 2005. Al menos en cuanto a los amantes genuinos de ESDLA, todo lo que se respiraba era amistad y concordia.

Las lágrimas... bueno, ahora sí que nadie estamos a salvo de ellas. Pero algunas veces vale la pena deshidratarse un poco.

Petrus Angelorum dijo...

Dos cosillas rápidas... (iba usar xpress, pero como eso que debemos defender el ispaniol, bueno, pero qué he usado una expresión castiza, mejor una mexicanita).

Algunas cositas rapidinas:

1. ¿Es el señor oscuro quién aparece en las fotos?

2. Te faltó agregar que le corregiste la pronunciación de cierto nombre a FCS, y luego el mismísimo Colin Duriez hubo que poner en claro como se dice su nombre.

3. ¿Por qué no llevo una ponencia?

4. Se cuenta que durante la lectura de mi papper usted se revolcaba como tlaconte con sal.

5. Yo me sabía de forma diferente lo del libro pirata, pero no difiere mucho de lo que sabía.

6. Creo que nos quedas más a deber... pero ya preparo el cuestionario.

7. ¡Queremos ver sangre! Asling contra la STMAC. Mínimo, todo lo que os ha quedado mal la STM,AC.

8. Pasaremos la información por acá difundida sobre su relación con Ennorian, eso explica varias cosas.

9. Creo, hasta donde yo recuerdo, que cierto depreso personaje le recordo que tenía que enviar un resumen para ser incluida en una publicación...

10. Le recuerdo a vuestra merced que ni el leer a Tolkien ni el ser intelectual católico es ya "pecado" (ni en mi caso gustarme el futbol y los toros), sí lo es ser "gamer"...

Pallarrando...

Aisling dijo...

Pere: Veamos... muchas preguntas y se me va a ir otro larguísimo rollo...

1. ¿Es el señor oscuro quién aparece en las fotos?

Mmmmm... hay varias fotos y la única persona que se repite soy yo. ¿Quién rayos es el señor oscuro?

2. Te faltó agregar que le corregiste la pronunciación de cierto nombre a FCS, y luego el mismísimo Colin Duriez hubo que poner en claro como se dice su nombre.

No me faltó... por ahí escribí que no iba a extenderme en detalles; pero ya que andamos contestando preguntas, relatemos...

Estuvo bastante buena... a mí me que encanta andar corrigiendo las pronunciaciones en INGLÉS y que me dieron una cucharada de mi propio chocolate... pero en otro idioma.

Soy lingüista y debería ser muy imparcial, pero hay ciertas variantes de ciertas lenguas que no me acaban de convencer... La tendencia del español de la capital a mover los acentos de lugar en una palabra extranjera no es precisamente algo que me encante. Cuando conocimos al escritor Colin Duriez (en la colección de fotografías, el señor pelirrojo con barbita), un compañero de la STM, el mencionado FCS, pronunció el nombre del escritor segùn la tendencia de la capital. Me puse metiche y le corregí el acento (en el lugar adecuado). Y entonces el señor Duriez dijo: “Bueno... en realidad es ‘Durié’.” Respondí: “Ay, ¿como en francés?”. Y todo por andar pasándome de listilla. Me hubiera quedado callada e igual me hubiera enterado de cómo se decía su nombre.

Con el señor Duriez platiqué de varias cuestiones, entre ellas la traducción del libro que le llevé a autografiar. Pero ahora sí que ya veremos si hay más preguntas... o si de veras me animo a hacer una crónica del evento.


3. ¿Por qué no llevo una ponencia?

Porque mis planes eran preparar un video de media hora... una especie de Ringers pero a la mexicana. Hice algunos avances (fue un rollo que me permitieran filmar un par de tomas en mi universidad) pero por desgracia no hubo suficiente material ni tiempo (le agradezco, sin embargo, a varias personas de seguro aquí presentes que me escribieron inmediatamente para ofrecer ayuda).

4. Se cuenta que durante la lectura de mi papper usted se revolcaba como tlaconte con sal.

(¿Qué es un tlaconte?). “Se cuenta”... Mmmmm... El “se cuenta” de una situación en la que hubo un único testigo que pudo haberte dicho algo anula el efecto del pronombre impersonal. Podrías haber dicho “me contó”, pero así es como se hacen los chismes. No seré el Dr. House, pero tampoco te burles de la poca inteligencia que me queda.

De todas formas, entiendo lo de “revolcar”, y no, no es cierto. De hecho sonreí con mucha ternura y discreción cuando tu lector leyó tu cita mía y pronunció correctamente mi apellido (era un señor francés, extremadamente amable y lindo... y mi apellido es una onda afrancesada... aunque cuando lo dicen con el acento cambiado de lugar también me gusta porque suena a inglés antiguo). La única vez que pude haber fruncido el ceño fue cuando tu lector dijo “Bueno, en esta parte no entendí lo que quiso decir, pero creo que...”.
Porque me temo que nadie me hizo caso con lo de “escriban en inglés de arranque, no traduzcan”.

5. Yo me sabía de forma diferente lo del libro pirata, pero no difiere mucho de lo que sabía.

Je, je, je... porque te sabías la versión chisme del asunto. Tú o tu informante pudieron haber preguntado al original, pero... no nos extrañe que la revista más leída en México es la TVyNovelas.


6. Creo que nos quedas más a deber... pero ya preparo el cuestionario.

Adelante.

7. ¡Queremos ver sangre! Asling contra la STMAC. Mínimo, todo lo que os ha quedado mal la STM,AC.

¿Para qué? Además, las veces que la STM como grupo me quedó realmente mal las puedo contar con los dedos de una mano, y los individuos que me hicieron alguna gachada ya ni siquiera están ahí, creo. Si algo faltara, ya te dije que Mateo capítulo 13 versículo 29. ¿No te han quedado más mal a ti? En ese caso, lánzate al ruedo. ¿O lo que te gusta de los toros es ver sangre ajena?


8. Pasaremos la información por acá difundida sobre su relación con Ennorian, eso explica varias cosas.

Mi relación con Ennorian nada tiene que ver con mi relación con la STM, y de hecho nunca he ocultado nada. Pero eso de pasar información me suena, en tu caso, a teléfono descompuesto. Aquí está la fuente. Ya sé que había quedado que no te regañaría más; con todo, Pere, lo malo de andar en compañía de Bene Gesserit o de cualquier tipo de viejas argüenderas es que uno acaba aprendiendo sus mañas.

9. Creo, hasta donde yo recuerdo, que cierto depreso personaje le recordo que tenía que enviar un resumen para ser incluida en una publicación...

Nop... el recordatorio que me pasaste tenía que ver con el envío de mi contrato porque la mentada publicación ya estaba hecha y los editores me estaban buscando. Hasta entonces había intentado mantener en secreto lo de la dichosa publicación. Ni modo...

10. Le recuerdo a vuestra merced que ni el leer a Tolkien ni el ser intelectual católico es ya "pecado" (ni en mi caso gustarme el futbol y los toros), sí lo es ser "gamer"...

¿Alguna vez fue pecado leer a Tolkien? Vaya novedad. Más bien dirás que ahora es algo “aceptado” por alguno de tantos entes ficticios que creen tener poder sobre las vidas de otros. Alguna vez el teatro de Shakespeare fue considerado pasatiempo vulgar. Lo que el ente en cuestión opine sobre los videojuegos me tiene taaaaan sin cuidado (y la siguiente serie de especiales lo probará)...

Los toros es otra onda, conste... aquí estamos hablando de torturar y además de matar por gusto.

Cualquier otra pregunta, estoy a tus órdenes, mi estimado Morocco Topo... y saludos al inspector Ardilla. :p

Kitsune dijo...

:O

Fue toda una historia, gracias por contarla porque así también se aclaró para mí la versión del chisme
:P

Suldyn dijo...

Me fascinó lo que menciona MacPaco sobre lo que más le gusta de ESDLA.

En lo personal, creo que de mi vida sin ESDLA hubiera sido muy diferente a la actual. Como no hubiera conocido a muchos de los mejores amigos que he tenido, mi vida estaría tremendamente vacía en estos momentos.

En cuestión profesional, el rumbo sería el mismo, mas no el empuje.

Una crónica realmente maravillosa Aisling. Me atrapó completamente de principio a fin.

vicm3 dijo...

Bueno ya ha de ser lugar común puesto que no soy el único a quien haz inducido a leer EDSLA, gracias, por eso y por esta serie tan buena, ¡te lo dije, el final no es anti-climático! Y el seguir el hilo de la historia fue lo realmente interesante… si en algún momento pudieras, seria muy interesante que nos platicaras sobre el anime en GDL (si soy muy pedinche) y tu experiencia escribiendo para las publicaciones del medio (como recordaras la mía fue pésima y de ello aún tengo que escribir en extenso como un limitx me dejo plantado para una entrevista de trabajo y de cómo otra publicación me dejo un mal sabor de boca al tener editores cuyo bagaje cultural y léxico no daban para mucho, ¿ya ves como no eres la única que se extiende en los paréntesis?).

Y me sumo a la petición Tolkien 2005 merece su propia entrada.

También es seguro que más de uno se pregunta como ha ido tu relación con tu nueva mac, ¿ya tiene nombre?

De los amigos, me parece que de la entrega anterior, “En las buenas muchos amigos, en las malas buenos amigos” (cuyo autor no recuerdo y que se encuentra en papel, así que encontrarlo por aquí en estas fechas que tengo la casa hecha un tiradero seria un verdadero milagro), no había tenido oportunidad de comentar por aquí, termine trabajando en la organización de un congreso mundial de educación matemática, que de haber sabido lo que me requirió nunca hubiera siquiera considerado, pero esa es otra historia y merece contarse en otro momento. Saludos y esperemos leerte pronto. : D

Aisling dijo...

Kit: Gracias a ti. :D

Suldyn: No creo que tu vida estaría vacía sin ESDLA, pero, y estarás de acuerdo conmigo, ahora tiene muchísimo más sabor. Gracias por acompañarme en la odisea.

Vic: Te agradezco mucho las porras. Veamos... una crónica del anime en México... creo que deberías escribirla tú porque has estado más cerca que yo del ambiente, además que hubo un tiempo en el que yo lo dejé por completo. Y anduve (ando, creo) algo desinformada al respecto. Pero haré la lucha, y creo que también, más adelante, para la crónica de Tolkien 2005... espero que la memoria me dé para todo.

De los amigos... oh, tienes toda la razón. Los he tenido de a montones, pero los buenos (como tú) son tan increíbles que los malos se pasan por la vida como aspirina cubierta de azúcar.

Sobre mi nueva Maquita... sips, ya tiene nombre, y ya vamos muy bien con ella... pero como eso es material de otro post en el que estoy trabajando, lo dejaremos para la semana que entra si Dios quiere.

:>

Master Pei dijo...

Oops, creo que llegué tarde a dejar comments, Aisling... Pero bueno, sabes que ando en la loca, feliz como Jim Lombriz porque mi hermano anda por acá, pero sin mucho tiempo libre y malavareando la chamba con los paseos. Que por cierto, no he ido a Irlanda y muero de ganas por hacerlo... gracias a ti, esas ganas aumentan cada vez más.

En fin, me gustó mucho la parte 12 (y última). Ahora iré al epílogo a ver si no me haces llorar ;)

Creative Commons License
La casa de Aisling by Laura Michel is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Derivadas 2.5 México License.