miércoles, abril 02, 2008

Perra vida maquera


Escribo estas líneas desde “Shu”, mi vieja y casi, casi destartalada Ibook G3 azul, que en las últimas semanas ha desempeñado de forma brillante su papel de compañera y sustituto de su hermana menor “Shu II”, de raza Ibook G4, dejada el día de hoy en las garras de un nuevo técnico no muy amable. Escribo, decía, para honrar a la fiel “Shu”, que seguramente percibe, muy adentro de sus inanimados circuitos, que siempre me avergonzó mostrarla en público por su forma de conchita, y que pese a ello y a tener descompuesto el cd-rom (lo cual impide que se le haga funcionar cualquier programa de diagnóstico y reparación a su ya endeble sistema operativo), se aventó la tarea de estar conmigo durante toda la traducción de 253 de Geoff Ryman, las más de 500 páginas de guión de la novela gráfica que estuve sacándome de la cabeza (porque estorbaba) en el mismo período, infinidad de exámenes, cartas y escritos de desecho, y muchísimas cosas más que no tuvo problema en guardar en sus apenas tres gigas de memoria.

Y también para desahogarme un poco de la angustia que me produce no saber qué suerte correrá la hermosa “Shu II”, y para platicarle a quien se deje que su ausencia, la ciruela en un bizcocho de amarguras, me tiene muy, muy desdichada.

¿Quién me manda seguir metida con las Mac, si cuando fallan (una vez cada cinco o seis años, la verdad sea dicha) me dejan en medio de las peores lágrimas, las que se vierten a solas? ¿No sería más fácil conseguirme una PC que no comprendiera nada, pero que al menos fuera más susceptible a la piratería y a la asistencia técnica no autorizada, y tuviera suficientes antivirus para cuidarse de todas las otras susceptibilidades?

Bueno... Si me tienen un poco de paciencia, intento dar con la respuesta. Lo que sigue es una historia de amor. Y desesperación, también.

Mi primer contacto con un salón de computadoras fue en la preparatoria (algo tarde según los cánones actuales, supongo). Ahí me tocó conocer a la abuela de las Mac, la computadora Apple Lisa (fea como el demonio, por cierto), e hice mis primeros pinitos de procesador de texto en una voluminosa Apple II. Poco después, cuando mi grupo llevó clases de computación y nos obligaron a trepar a las PC para aprender programar Basic, que nunca nos sirvió para maldita la cosa, llevaron unas seis Macintosh al lugar. Nuestras clases no las tenían contempladas, así que una hora de las mañanas se gastaba en mirarlas a lo lejos, con su pantalla diminuta, su curioso sistema gráfico y esa cosa tan rara llamada mouse. En la tarde, sin embargo, las encantadoras maquinitas tenían cola para hacer las tareas. Recuerden, por favor, que estamos hablando de los tiempos donde no era común que un estudiante tuviera una compu en casa.

Tras haber probado ambas, lo tenía bien claro: odiaba a las PC, adoraba a las Mac. Aunque fuera para experimentar, me encantaba pasar el rato escribiendo en ellas, cambiando los tipos de letras de los textos, entreteniéndome con los primitivos videojuegos (aquel Dark Castle era fenomenal) y hasta dibujando. Una vez hice, a fuerza de puro mouse y en MacPaint, un dibujo de un hombre desnudo del torso para arriba, que se aferraba al mástil de un barco destrozado por la tormenta y alcanzaba a avistar, por encima de las nubes, una especie de castillo mágico. “El Vigía”, lo titulé, por una canción de Silvio Rodríguez que me daba por identificar con Tolkien ("Agua me pide el retoño que tuvo empezar amargo. Va a hacer falta un buen otoño tras un verano tan largo. El verde se está secando y el viento sur se demora; pero yo sigo esperando que lleguen, cantando, la lluvia y mi hora [...] Yo sólo soy un vigía, amigo del jardinero").

Cuando se discutió en mi casa la posibilidad de adquirir una computadora, yo sugerí una Macintosh. Mi familia en conjunto se opuso, no sé si porque presentían las dificultades, o porque un conocido era vendedor de PC y los estaba convenciendo de la única ventaja que entonces se les veía a este tipo de máquinas: que podían modificarse, según eso. La discusión duró lo suficiente para que no se adquiriera compu alguna los siguientes tres o cuatro años. Entonces fue cuando dejé mi hogar para ir a la universidad en Guadalajara, y no sentí que necesitara más que mi máquina de escribir portátil Olivetti.

Hacia mediados de la carrera, mis papás me regalaron una preciosa Macintosh Classic (fue durante muchos años la única compu propiedad de mi familia, y me tocó usarla porque yo era la universitaria y, supuestamente, quien más la iba a necesitar). Esta linda máquina, que llamé “Scotty” en memoria de una inolvidable escena de la película Star Trek IV, acogió mis primeros trabajos en equipo, tareas, y la captura de mis manuscritos.

“Scotty” no falló jamás. Tenía apenas 10 megas de memoria en disco duro, y eso era mucho, si uno toma en cuenta que las primeras Macintosh no contaban con esas facilidades, y el sistema operativo, los programas y archivos cabían totalmente en un floppy. Cuando mis papás vieron que la relación iba en serio y que el trabajo de la escuela (y otros) ameritaban la portatibilidad, me compraron una PowerBook 150, de disco floppy externo y 30 interminables megas de memoria. Ésta se llamó “Geordi”, y entre otras maravillas, traía precargado en sus tipos de letra el alfabeto fonético internacional; resultó estupenda para varios trabajos y también para mi tesina.

“Geordi” viajó en mis rodillas en mi primer cruce del Atlántico, en el 93, y se quedó allá para auxiliar a mi hermana con sus estudios de maestría. Fue el inicio de sus desgracias; regresó a mí con la batería quemada y varias fallas en la tarjeta madre; mi hermana no sabía cómo apagarla. Pero siguió trabajando conmigo en mi primer empleo permanente de traducción. Lo único lamentable es que el fallecimiento de su disco duro se llevó por lo menos dos relatos que jamás pude recuperar.

La despedida de “Scotty”, vendida y cambiada por otra compu, fue triste, pero en su lugar llegó “Scotty II”, una Performa 5200 con un detalle que jamás había visto en una computadora: pantalla a color. “Scotty II” era tan llamativa que tenía fascinada hasta a mi gatita S., que le ronroneaba y gustaba de echarse junto a ella. “Scotty II” albergó mis estudios de maestría y mis primeros archivos de clases; ayudó en algo para la edición de mi fanzine y me descubrió juegos y animaciones hechos por otros usuarios maqueros.

Entre la época de “Scotty” y “Scotty II”, mis roces con el mundo de las No-Mac se estaban comenzando a volver incómodos. Nada pedía yo más que se me dejara en paz con mis preferencias computacionales, pero rara vez ocurría. Ahí estaba el caso de un estudiante de computación que no cesaba de insultar diciendo que las Mac son para personas que no saben manejar una computadora (así es; ¿y?); después, muy pagado de sí mismo encendía una PC en modo OS 2... y se quedaba sin saber qué hacer. Como él, muchos más le reprochaban a las Mac su facilidad de uso, su comodidad y sus nulas complicaciones. Unos años más tarde, estas mismas personas que les menciono no podían vivir sin el primer Windows.

Mucho antes que aparecieran los PDF, las Mac como ya tenían su propio programa de creación de archivos parecido, FileMaker, creo que se llama. Con este programita hice mi primer libro electrónico, un recetario de sushi con diagramas y dibujitos.

Como sea, algo de lo que “Geordi” y “Scotty II” tuvieron que sufrir desde un principio fue lo que ha terminado por convertirse en la maldición de las Mac en México: servicio técnico escaso y caro, y la imposibilidad de encontrar refacciones a precios decentes. Pero de eso más adelante.

“Scotty II”, conectada a un módem externo, fue también mi primera experiencia con el internet, vía telefónica, tal vez lento pero muy agradable. No hablemos de ver videos y descargar música, porque eso todavía no estaba ampliamente difundido; pero por cuenta de “Scotty II” corrieron amistades vía carta, lectura de cuentos de otros escritores aficionados, mi primera página web y las primeras compras en línea de libros y discos.

Todo iba bien con ella, hasta que le pusieron un disco duro de mayor volumen, pero menor calidad. El estúpido disco se dañó lo suficiente para causarme una depresión leve y descenso en mi desempeño laboral. Sí, se perdieron varias cosas valiosas en el proceso. Lo que más hubo que lamentar, creo yo, fueron dibujos y escritos que me enviaron mis corresponsales de internet, y el borrador de una novela de vampiros (no, no la misma gata de toda la vida; uno de los personajes vampiro era un aferrado videojugador) que en conjunto escribíamos un amigo y yo.

Antes de que a “Scotty II” le fuera confiada la tarea, que aún no le dan oportunidad de cumplir, de enseñarle a mi mamá a no tenerle miedo a las compu, una nueva amiga llegó a reemplazar a “Geordi”; “Shu”, la Ibook G3 desde donde ahora escribo. No me quedé sin máquina de escritorio; mi hermana decidió abandonar a las Mac por la paz y me tocó heredar su vieja Performa 6200, gabinete y pantalla aparte. Esta máquina, “Scotty III”, aún sigue en mi antigua mesa de trabajo, y la verdad que se la pasa de vacaciones; trabaja sólo en los veranos y para la universidad de Arizona. También guarda íntegro el contenido de “Scotty II”. Uno de estos días estrenará una tarjeta Sonnet y nuevo sistema operativo; y lo lamento, pero habrán terminado las vacaciones.

Y así llegamos a mi tercera y última laptop, la blanquita “Shu II”, que conseguí usada y a un precio de regalo por eBay, tras una larga lucha de subastas con otra persona que también la quería. Todavía sin el nuevo procesador que les han metido a las últimos modelos de Mac (irónicamente, el Intel de una PC), es más rápida que una Hewlett más joven, y me ha sacado de más de dos o tres dificultades. Completamente compatible, puede leer sin dificultades archivos de PC, aunque las PC todavía no se molesten en leerla a ella. Ningún problema, hasta que en diciembre pasado se averió su adaptador eléctrico (y eso sólo porque alguien más hizo oídos sordos a mi “Espérate, cuida--” y se llevó el cordón, ahora sí, de corbata). Su batería usada dio guerra un rato, y después sin mayor inquietud le compré una genérica que salió muy buena y costó una cuarta parte de la que querían venderme en Mac México.

Mac México... por qué será que el nombrecito me sigue dando mal sabor de boca... tienda por internet, distribuidores exclusivos, blah blah blah. En México ha habido Macs desde hace un rato, pero hasta hace relativamente poco la compañía volvió los ojos, oficialmente, a este lado del tercer mundo. Como les insinuaba, no crean que esas son realmente buenas noticias.

Las Mac arrastran el mismo problema que la iglesia católica: ambas tienen la reputación echada a perder por culpa de algunos contados idiotas. De esos contados idiotas, y en ambos casos, a ninguno detesto más que a los que se sienten tocados por Dios, y miran al resto del universo como seres inferiores que tendrán que trabajar duro para entrar en su muy exclusivo “club”. En el caso particular de mi país (y ahora sí enfoquémonos a la cuestión de las Mac), existe la idea, muy bien justificada por actitudes idiotas (pues por cada contado idiota podemos desplegar un abanico de actitudes) de que estas computadoras son artículos de lujo y que solamente un mínimo sector de la población puede acceder a ellas.

Es idiota que los centros de servicio y de distribución de Mac sean tan pocos. Es idiota que los precios de accesorios sean tan elevados. Es idiota que el costo de una Mac en las tiendas oficiales sea el doble y a veces el triple que el de una PC. Es idiota que se piense que las Mac son sólo para diseñadores; hay algunos que jamás las usan, y otras personas, como yo, que trabajamos muy lejos de ese campo y las preferimos. Es MUY idiota que las mismas compañías que la distribuyen le hagan creer a sus clientes que cada dos o tres años deben cambiar su computadora y gastar como si el dinero no se les fuera a acabar nunca. Es MUCHO MUY idiota que se vendan las Mac como máquinas completas, que no tienen posibilidades, en algún momento dado, de modificarse o armarse al gusto. Es SOBERANAMENTE idiota que en México no haya refacciones y partes de Mac a la venta, y que si uno necesita algo, tenga que conseguirlo sobre pedido, a un precio que aumenta de intermediario a intermediario, de comisión en comisión.

Santo remedio. Bajo esos lineamientos tengo que vivir, como maquerita convencida que soy. Nunca me ha gustado nadar contra corriente; lo que sucede es que tengo una suerte con los ríos de la vida... Supongo que si me hubiera tocado vivir en la revolución cristera, a lo mejor ahorita me encontraría entre la nueva colección de mártires mexicanos, yo que no tengo vocación ni mucho menos. Antes que nada las preferencias.

Las dificultades graves con “Shu II” empezaron un par de meses después de haber resuelto el lío de su adaptador. La pantalla se congelaba cada determinado tiempo y determinadas aplicaciones. Caminé por la calle de la amargura durante tanto tiempo que mis pies deben estar en carne viva y ya no siento nada. Por instinto decidí que había que conseguir herramientas de autodiagnóstico (mi Mac usada no venía con discos de sistema) y reparación; esto solucionó las cosas, pero a medias. Para evitar males mayores, la llevé a revisión a un servicio de laptops que me recomendaron. Más o menos después de un mes (¡ufff!) de pruebas y más pruebas, me la regresaron con la noticia de que no podían arreglarla, y, para acabarla de amolar, con un ruidito en el disco duro que antes no tenía. Tuve que doblar las manos y llevarla a un centro “autorizado” por Apple. En este lugar, el departamento de servicio me recibió con las nuevas de que tal vez habría que reemplazar mi disco duro, porque, afirmó el ingeniero poco amable que me la recibió, los discos duros de Mac tienen una vida útil de sólo dos a tres años (¡vaya mentira! “Shu”, aquí presente, tiene cerca de siete años; su hermana de escritorio más de diez, y a ninguna le ha fallado el disco), y que si alguna vez planeábamos reparar el cd-rom de “Shu”, a ver cómo nos iba, porque ya no era posible conseguir refacciones para este modelo de Mac (¡otra mentira!). No de muy buena gana, pero ahí, con la promesa de un diagnóstico en dos días, dejé a la pobre, enfermita “Shu II”. En las manos de un ingeniero que inmediatamente le echó una mirada de desprecio por ser una máquina “viejita”. Vivo en México. Para las Mac, así son las cosas aquí.

Y, entonces, así está la situación. Soy usuaria de Mac y tengo dificultades. No constantes ni mucho menos, pero cuando suceden, me siento extraordinariamente sola. No tengo la mentalidad (ni el dinero) para convertirme en maquera mexicana típica con la idea de “si se descompone pues la tiro y me compro la última generación”. Me gustaría que en mi país los usuarios de Mac y de PC tuviéramos, como en otros lugares, las mismas oportunidades de reparar, aumentar, modificar, intercambiar accesorios y seguir adorando a nuestra propia máquina, sin que hubiera tan marcado racismo. Que utilizar un sistema operativo y una máquina en particular fuera cuestión de preferencias y no de alcances monetarios. Que me dejaran en paz con ello; yo nunca he fastidiado a mis amigos PCeros con que se cambien a Mac. Que los técnicos de Mac aquí fueran un poco más capaces, y más amables. De preferencia, ambas cosas a la vez.

Sobre todo, quisiera que las palabras de apoyo y consuelo que uno siempre busca en las dificultades no contuvieran, en este caso mío, ninguna variante ya sea furiosa, irritada, burlona, compasiva, sangrona, envidiosa, sarcástica, siniestra, inclusive bienintencionada, de la frase “¿por qué no te compras una PC?”. Pero, les digo, esa clase de bondad no es algo que pueda esperar aquí en la tierra. En esta tierra, pues, donde la gente arma borlote hasta por el color de los ojos y la piel de uno, o su estatura, peso o cómo se viste. Donde ser por casualidad un poquito diferente es casi una condena.

A lo mejor debería, de veras, cambiarme a las PC. Pero creo que ya estoy lejos de esa posibilidad. Tomé la fatídica decisión, supongo, hace ya mucho (unos tres años después de que Ridley Scott hiciera su famoso comercial para Macintosh basado en 1984, la novela de Orwell), cuando descubrí que, en el entreverado y muy, muy misterioso mundo de las computadoras, había una a la que podía comprender. Y que me entendía a mí.

15 comentarios:

Fëaluin dijo...

Bueno... Yo no poseo ni he poseído nunca un aparato Apple, pero tienen fama de tener pésimo soporte a usuarios en latinoamérica...

Por otra parte, la verdad el soporte en México es en general MUY malo, y me refiero a cualquier cachivache tecnológico, no solo a computadoras.

Te ponen mil trabas, se tardan muchisimo, te cobran caro, etc... Yo he tenido que lidiar con gente de HP, de Canon y de otras marcas.

Y lo que dices de forzar a la gente a renovar su equipo cada 3 años es igual con las PCs, empezando por Microsoft e Intel, que cada nueva versión del sistema operativo consume muchos más recursos de la máquina, y casi cada nuevo procesador es incompatible con lo anterior...

Master Pei dijo...

Estoy en las mismas: tampoco he usado productos Mac, aunque a veces lo he intentado. Debo decir que me gusta tu actitud de tolerancia computacional, porque sí que he visto casos de Maqueros de hueso colorado que les tiran piedras a los PCeros y viceversa. Yo la verdad no me considero lo último a pesar de siempre haber tenido PC. Después de todo, las PCs me vienen bien, pero si me compro una Mac, sé que también me vendrá bien.

Ánimos y suerte con la Shu!

Petrus Angelorum dijo...

Pues ando con el higado encebollado porque, para variar, Ro escribe para hacerme sentir mal, cree la condenada que todo lo que hago o dejo de hacer es por su causa: ¡Hola mundo! ¡Qué he nacío ayer!... Así que propositivo ni compasivo sumus.

Y damos el consejo de siempre: ¡comprate una pc!
Pero... después de leer los testimonios de tus pasos por las Mac, yo estaría igual o peor.

No sería mala idea tener un obusman computacional... digo, tengo una lap adquirida en 2000 que todavía funciona... aunque necesite un monitor externo, el internet sea un sueño guajiro para ella, que pocos programas funcionen en ella, que guarde información hasta que decida dejar de funcionar... et alia.

¿Se valdrá rezar por una Mac?

Petrus Angelorum dijo...

Y por cierto... me es más fácil usar una PC que una Mac, de hecho no he podido con ellas, supongo que por ello deje pasar una oferta, bastante buena, por una de ellas.

Suldyn dijo...

Pues yo escribo desde una MacBook que ha sido mi fiel compañera desde hace apenas un año, pero ese tiempo ha sido un periodo bastante movido y que nos ha unido bastante.

Cuando tuve PC, también la disfruté bastante y ahora pienso que no importa lo que uno use, si no el cariño que se le profese a las herramientas, pues, la verdad, éstas casi siempre lo saben retribuír.

Bueno, esa es mi experiencia.

¡Felicidades por el post, fue muy agradable de leer, como ya es costumbre con el contenido del blog!

Kitsune dijo...

Tu post me recordó un comentario que apenas escuché hace un par de días: "esa caja me recuerda cuando compré mi primera mac...", acompañado de un gesto de alegría, nostalgia y un cierto brillo en los ojos... así son los maqueros, supongo
:)

Supongo que quien me lo dijo se aparecerá por aquí en cualquier momento a comentar largo y tendido.
:P

Un abrazo, Aisling, espero que los conflictos con tu Shu se solucionen pronto.

~Alos~ dijo...

Hola!, me gusto mucho lo que escribiste, me recordó mucho a las peripecias que sufría cuando apenas descubrí a Apple hace algunos años. Creo que mi respuesta fue un poco extensa y quizás redundante pues, a lo mejor tu ya sabes muchas de estas cosas. De todas formas, espero q te sirvan. Kitsune tiene mi correo, si necesitas alguna ves ayuda con tu Mac no dudes en mandarme un email.


"lo cual impide que se le haga funcionar cualquier programa de diagnóstico y reparación a su ya endeble sistema operativo..."

Esto no es del todo cierto, si tu computadora cuenta con puerto FireWire aun hay esperanza de sanar a la vieja "Shu". El truco es conectarla a una compañera mediante un cable y presionar la letra "T" en el teclado para q entre a "FireWire target disk mode". Puedes leer mas de eso por acá: http://docs.info.apple.com/article.html?artnum=58583


"...me dejan en medio de las peores lágrimas, las que se vierten a solas?"

Al contrario de lo que muchos puedan pensar, a pesar de la escasa cantidad de maqueros, nuestra comunidad en el mundo es muy estrecha y en general, la mayoría con mucho gusto te prestará ayuda cuando lo requieras. Incluso se forman grupos de ayuda llamados MUG's (Macintosh User Groups). http://www.apple.com/usergroups/


" 'Scotty II' era tan llamativa que tenía fascinada hasta a mi gatita S., que le ronroneaba y gustaba de echarse junto a ella."

Extrañamente a los felinos les encantan las Macs. A Shadow le fascinaba (cuando tenia solo meses y pesaba 9 kilos menos) dormir sobre mi vieja iMac G3. Supongo que era por el calor y el screensaver de pescaditos :P


"...le compré una genérica que salió muy buena y costó una cuarta parte de la que querían venderme en Mac México."

Ahora Apple vende directamente desde la tienda en linea, los precios se han reducido considerablemente ademas de que ya existe el descuento a profesores y estudiantes. Mi mas reciente compra iLife me costo 800 pesos con envío incluido. Una notable diferencia de los 1800 que un "distribuidor autorizado" me pretendía cobrar.


"los discos duros de Mac tienen una vida útil de sólo dos a tres años (¡vaya mentira!..)"

¡Asi es!, Los discos duros en cualquier Mac son iguales o incluso de mejor calidad que cualquier PCera.


"Que los técnicos de Mac aquí fueran un poco más capaces, y más amables. De preferencia, ambas cosas a la vez."

Cuando mi Mac tuvo algunos problemas con su CD-ROM (a causa de Shadow q le gustaba meterle la pata para atorar los CD's)Lleve mi Mac con un amigo distribuidor, nos contactamos con Apple, al cabo de unos días, el técnico de Apple llego y cambio mi drive en media hora sin costo alguno para mi. Quizás hallas tenido mala suerte en tus experiencias, pero en lo particular el trato y el soporte técnico de Apple han sido impecables.
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@Petrus quien escribió:
"...¡comprate una pc! ..."

¿Por qué?

~Alos~ dijo...

Por cierto se me olvido:

Macs rule, PC's drool!

=P

MacPaco dijo...

Estimada L:

En su post pasado, estuve pero super a punto de dejarle un comentario por aquello de los toros, pero me dio weba en cuanto vi por ahí al innombrable de la lista tolkiendili.

Sin embargo me ha recordado que por ahí en mi tintero virtual andaba precisamente un post relacionado al tema, que rescataré pronto, así que gracias.

Esta vez, aunque también ande por ahí la manzana de la discordia, no puedo dejar de escribir algo, ya que este es un post maquero ^^

Claramente me lleva bastante ventaja en estos menesteres, mi Mac actual es la primera que he tenido, y es precisamente una iBook G4. Recientemente la siento algo candasilla, y supongo que es porque el Leopardo ya puede llegar a ser demasiado para ella. En fin, espero estrenar este año, antes de que el blanco desaparezca de la línea por completo, ya que me gusta mucho.

Por ahí anda en mi blog mi propia historia maquera escrita ya hace un ratillo, por si os interesa, entre las ligas de la parte derecha.

Saludos estimada L, y hasta luego.

Fëaluin dijo...

Espero que no te moleste, pero te acabo de pasar un "meme". Por supuesto, eres libre de seguirlo o no, o de retirarme la palabra, pero es un meme con premio (una Nintendo DS) y no lo pude resistir.

¡Saludos!

Aisling dijo...

Cielos... en serio que no me esperaba tantas respuestas y tanto apoyo... :.>

Gracias, muchísimas gracias a todos.

Alos: de veras que me has iluminado el día... eso significa que en cuanto "Shu II" esté compuesta, va a echarle una mano a su hermana mayor "Shu"... (Debido a su buen comportamiento e incondicional ayuda cuando se le ha necesitado, hemos decidido que no la vamos a vender... es exagerado tener dos portatiles, ya sé, pero lo que sea de cada quien la azulita se lo ha ganado a pulso. Ah, y contrario a las predicciones, ya le hallamos la refacción que le hace falta, y muy barata).

Espero que no te moleste si cualquier día de estos te fastidio upara solicitar más consejo. ¡Qué suerte has tenido de conocer a técnicos de Mac que se hayan portado tan buena onda!

Fëaluin:gracias por el Meme... ahora tengo dos pendientes en la lista, pero lo responderé a tiempo para el premio del DS.

Sorry por tardarme tanto en responder... eso de trabajar en máquina prestada (y más si es una PC) no deja de duplicar el trabajo. ¡Pero ahí la llevamos!

Petrus Angelorum dijo...

¿Por qué recomendar una PC?

Porque mi experiencia con esas computadoras ha sido a la inversa a los testimonios presentados: me ha sido imposible trabajar con ellas, son imposibles de manejar, son caras, son un desperdicio de recursos para lo que yo hago (una máquina de escribir perfeccionada y gestión de archivos), sus archivos son incompatibles (aunque me parece que bastante ya se ha avanzado en ello); tengo, además, como una de mis medallas en mi haber una Mac descompuesta.

A cierto personaje le pedí opinión si me convenía una Mac y fue rotundo: no.

Petrus, en su segundo aniversario (en mi mundo coposible).

~Alos~ dijo...

son imposibles de manejar...

Se me hace chistoso que comentes algo asi. Mac OS, es uno de los pocos sistemas operativos que se apega a estándares y que ademas de ello tiene un propio para el manejo de interfaces gráficas:

http://developer.apple.com/documentation/UserExperience/Conceptual/OSXHIGuidelines/XHIGIntro/chapter_1_section_1.html

Windows (con quien seguramente estas comparando Mac OS) es una clara copia de Aqua: el Look anf Feel de el sistema operativo de Apple. Cosas que ves ahora en Leopard, serán incorporadas en futuras versiones de Windows.

Hablando un poco de la facilidad y usabilidad del OS, recientemente el mismísimo IBM realizo una prueba con sus propios empleados:

"Of the 22 of 24 who responded, 18 said that the Mac offered a “better or best experience” compared to their existing computer, one rated it “equal or good,” and three said the Mac offered a “worse experience.” Seven reported having no or marginal prior knowledge of using Macs, while 15 reported having moderate or expert knowledge of the platform."

De los usuarios piloto, 86% pido quedarse con la Mac en ves de la PC.

http://www.roughlydrafted.com/2008/04/16/ibm-launches-pilot-program-for-migrating-to-macs/

...son caras...

¿Comparadas con que? Ninguno de los procesadores que encuentras en una Mac son idénticos a los que tienen las PC's normales. No tienen las mismas características ni por mucho. Así que una comparación entre ellas es muy difícil de lograr. (http://images.anandtech.com/reviews/mac/macbookair/cpu/cpu.png)

...son un desperdicio de recursos para lo que yo hago..

Esto puede ser verdad.

...sus archivos son incompatibles...

Esto es un mito. Una Mac puede abrir cualquier tipo de archivos. No solo archivos de Windows sino tambien de Unix, Linux Solaris etc.

A cierto personaje le pedí opinión si me convenía una Mac y fue rotundo: no

Cierto personaje no sabe de computadoras. =P

izcoatl dijo...

@Aisling: gracias por brindar una lectura tan amena y bella. Es increíble como puede hacerse un relato extraordinario de materia tan común y agreste. Hace falta talento para ello y en verdad vos no sólo lo tienes... sino que lo derrochas.

@Los últimos comentarios: entrar en diatribas sobre que sistema opera mejor es echar a perder la intensión original del post. Suldy tiene mucha razón, lo importante es que llegamos a ganar aprecio por nuestras herramientas de trabajo, sean cuales sean.

Saludos.

~Alos~ dijo...

@izcoatl: Yo creo que despejar mitos y educar al consumidor nunca esta de más. =)

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