
Héroes Verdaderos
Director: Carlos Kuri
Intérpretes: Jorge Lavat, Víctor Trujillo, Jaqueline Andere, Mario Filio, Pepe Vilchis, Kalimba, Sandra Echeverría, Raymundo Armijo, Raúl Carballeda, Claudio Lafarga, Humberto Vélez.
Lo bueno: El diseño de personajes, algunos momentillos de la animación, el doblaje de veteranos, los héroes.
Lo malo: Para variar, el guión; algunos momentillos de la animación, el doblaje de estrellitas, los protagonistas.
Lo que faltó: Sutileza.
Lo que sobró: Las canciones.
Calificación: **
Todo el mundo se apunta a celebrar el Bicentenario (es decir, los doscientos años a partir de que comenzara una guerra civil para lograr la independencia de un país que se llamaría México), y, no me pregunten por qué, hubo quienes lo hicieron en forma de películas o cortos animados. Será, y eso son buenas noticias, que la industria de la animación ya está por fin recuperándose en nuestro país, al que, en tiempos pasados, no le faltaba tradición (pocas personas saben que en México se maquilaban programas de Hanna-Barbera, por ejemplo). Lo malo es que este género, al volver a volar, lo está haciendo no con un ala rota, sino con ambas patas convenientemente fracturadas y dejadas soldar al descuido.
Los cortos de Héroes Verdaderos prometían, y mucho, hermosos diseños, secuencias de batalla, tal vez una aproximación a la historia oficial que ya se volvió anticuada con la moda de la “desmitificación”. Nada malo.
Pero una servidora, para qué mentir, llegó al cine llena de prejuicios... y se quedó agradablemente sorprendida cuando la película arrancó con unos paisajes maravillosos, unas escenas impresionantes y una trama sencilla que apuntaba a una historia bien contada. Lo malo es que esa magia duró... ¿cuánto será bueno?... unos diez minutos a lo sumo. Y de ahí en adelante la película comenzó a deslizarse, lenta pero inevitablemente, en caída vertical.
Aunque los cortos presumen más que nada a los héroes de la independencia mexicana en acción, en realidad la historia se centra en cinco muchachos a quienes les toca vivir la turbulenta época: Carlos, que tiene que tragarse sus ideas “progres” y la discriminación que sufre por su nacimiento criollo; su mejor amigo, Mixcóatl (ajá, hasta eso que se toman tiempo para explicar el porqué del nombrecito), un chico indígena de su edad; el atormentado hermano mestizo de éste, Xama; el hermano mayor grandote y bonachón, Tahtsi, y su prima Tonantzin (no, lo que no se explica es el porqué de esta casi blasfemia), que exhibe gran parte de la película un imposible vientre al aire y pies descalzos.
Después de hacernos tragar una buena cantidad de detalles que por desgracia no llevan a ningún lado, los jóvenes protagonistas quedan botados en bandos enemigos (Xama en el ejército realista, y el resto con los insurgentes de Hidalgo), y los próceres desfilan con cuentagotas en lo que Carlos y sus amigos luchan por convertir un ideal en realidad.
¿Lo estoy haciendo sonar interesante? Piénsenlo dos veces. La premisa, nada mala, se disuelve muy pronto en una trama principal innecesaria y punto menos que hueca. Los hermosos diseños no logran levantar del piso a los personajes principales, tan desangelados que no consiguen conmover o emocionar. El pobre Xama, un villano a la fuerza que aparece misteriosamente en cada batalla importante del ejército realista en donde pueda encontrarse con sus viejos amigos, ve cortado su potencial desarrollo junto con su posibilidad de redención que, no lo dudo, podría haber estado contemplada en algún tratamiento temprano de la historia. La voluptuosa Tonantzin se lanza a las batallas (que por cierto pueden oírse, pero no verse, ni siquiera en sombras) desarmada y todavía descalza, al parecer con el único propósito de que la rescaten. Mixcóatl tiene su momento de guerrero jaguar prototípico, y Carlos, que hubiera sido un protagonista distintivo de no ser porque la corrección política pedía que el chico indígena brillara igual que el criollo, se pierde y ya. Bajo la fuerza bruta del hermano restante, Tahtsi, se adivina alguna personalidad. Con mucha fe.
Lo rescatable de la película son los héroes verdaderos del título, que tienen muy pocos minutos en pantalla (a la mayoría nos los echan, de a montón, en las escenas finales de la cinta y que están interpretados por actorazos con experiencia en doblaje y no “estrellitas”, como ocurre con algunos de los otros personajes: Jorge Lavat, una de las voces más bellas del medio, hace a un Hidalgo muy sereno y compasivo; Víctor Trujillo le queda maravilloso a la figura alta y musculosa en la que se transformó al gordito Morelos; Beto Vélez merecía un papel mucho más largo que el del traidor Arias... y así nos vamos.
Sospecho que a Héroes Verdaderos le pasó lo mismo que al pastel del cuento de Tolkien El Herrero de Wooton Mayor: el pastelero se desvivió planeando la decoración y cuando terminó se dio cuenta de que no tenía la más mínima idea de qué iría dentro del pastel. Y una vez éste quedó horneado, los múltiples huequitos de la masa tuvieron que rellenarse con clichés cada vez más molestos: que si el malo servil y chistosito, que si el inevitable romance, que si (en el caso de la animación) ciertos estudiados movimientos que le dejan a uno miles de deja vu de películas de Disney y series de anime; que si las canciones (de las canciones, EN SERIO, prefiero no hacer comentarios)... y todo ello, inyectado como con duya, se alcanza a desbordar y convierte a la trama en un caos que haría que la de Nikté pareciera coherente; y que, para rematar, resulta pesada para los niños (en la función a la que asistí me tocó estar a unos asientos de una pobre señorita de unos diez años que preguntaba a cada rato “¿ya se va a acabar?”). Y todo ello por el hecho que nuestros realizadores todavía no acaban de entender: lo más importante para fabricar una buena película es tener UN BUEN GUIÓN. Si el guión falla, igual pasará con lo demás.
La secuencia final (algo así como los highlights de la Independencia) sólo nos deja añorando lo que pudo haber sido de haber contado este proyecto con más tiempo (seguro), con más crítica y... ¿se me olvidaba algo? Con más tratamiento del guión. Porque presupuesto no creo que les haya faltado. Gracias a Dios el cine donde lo vimos tenía algún problema de sonido o algo así, porque del discurso patriotero del final, pronunciado por el mismo director, no alcancé a entender ni la mitad. O será que mis orejitas la estaban filtrando; a veces sucede.
En conclusión: Héroes Verdaderos es un proyecto muy bueno que nomás no cuajó en la práctica. Pero en todo caso, pueden guiarse por lo siguiente.
Los cortos de Héroes Verdaderos prometían, y mucho, hermosos diseños, secuencias de batalla, tal vez una aproximación a la historia oficial que ya se volvió anticuada con la moda de la “desmitificación”. Nada malo.
Pero una servidora, para qué mentir, llegó al cine llena de prejuicios... y se quedó agradablemente sorprendida cuando la película arrancó con unos paisajes maravillosos, unas escenas impresionantes y una trama sencilla que apuntaba a una historia bien contada. Lo malo es que esa magia duró... ¿cuánto será bueno?... unos diez minutos a lo sumo. Y de ahí en adelante la película comenzó a deslizarse, lenta pero inevitablemente, en caída vertical.
Aunque los cortos presumen más que nada a los héroes de la independencia mexicana en acción, en realidad la historia se centra en cinco muchachos a quienes les toca vivir la turbulenta época: Carlos, que tiene que tragarse sus ideas “progres” y la discriminación que sufre por su nacimiento criollo; su mejor amigo, Mixcóatl (ajá, hasta eso que se toman tiempo para explicar el porqué del nombrecito), un chico indígena de su edad; el atormentado hermano mestizo de éste, Xama; el hermano mayor grandote y bonachón, Tahtsi, y su prima Tonantzin (no, lo que no se explica es el porqué de esta casi blasfemia), que exhibe gran parte de la película un imposible vientre al aire y pies descalzos.
Después de hacernos tragar una buena cantidad de detalles que por desgracia no llevan a ningún lado, los jóvenes protagonistas quedan botados en bandos enemigos (Xama en el ejército realista, y el resto con los insurgentes de Hidalgo), y los próceres desfilan con cuentagotas en lo que Carlos y sus amigos luchan por convertir un ideal en realidad.
¿Lo estoy haciendo sonar interesante? Piénsenlo dos veces. La premisa, nada mala, se disuelve muy pronto en una trama principal innecesaria y punto menos que hueca. Los hermosos diseños no logran levantar del piso a los personajes principales, tan desangelados que no consiguen conmover o emocionar. El pobre Xama, un villano a la fuerza que aparece misteriosamente en cada batalla importante del ejército realista en donde pueda encontrarse con sus viejos amigos, ve cortado su potencial desarrollo junto con su posibilidad de redención que, no lo dudo, podría haber estado contemplada en algún tratamiento temprano de la historia. La voluptuosa Tonantzin se lanza a las batallas (que por cierto pueden oírse, pero no verse, ni siquiera en sombras) desarmada y todavía descalza, al parecer con el único propósito de que la rescaten. Mixcóatl tiene su momento de guerrero jaguar prototípico, y Carlos, que hubiera sido un protagonista distintivo de no ser porque la corrección política pedía que el chico indígena brillara igual que el criollo, se pierde y ya. Bajo la fuerza bruta del hermano restante, Tahtsi, se adivina alguna personalidad. Con mucha fe.
Lo rescatable de la película son los héroes verdaderos del título, que tienen muy pocos minutos en pantalla (a la mayoría nos los echan, de a montón, en las escenas finales de la cinta y que están interpretados por actorazos con experiencia en doblaje y no “estrellitas”, como ocurre con algunos de los otros personajes: Jorge Lavat, una de las voces más bellas del medio, hace a un Hidalgo muy sereno y compasivo; Víctor Trujillo le queda maravilloso a la figura alta y musculosa en la que se transformó al gordito Morelos; Beto Vélez merecía un papel mucho más largo que el del traidor Arias... y así nos vamos.
Sospecho que a Héroes Verdaderos le pasó lo mismo que al pastel del cuento de Tolkien El Herrero de Wooton Mayor: el pastelero se desvivió planeando la decoración y cuando terminó se dio cuenta de que no tenía la más mínima idea de qué iría dentro del pastel. Y una vez éste quedó horneado, los múltiples huequitos de la masa tuvieron que rellenarse con clichés cada vez más molestos: que si el malo servil y chistosito, que si el inevitable romance, que si (en el caso de la animación) ciertos estudiados movimientos que le dejan a uno miles de deja vu de películas de Disney y series de anime; que si las canciones (de las canciones, EN SERIO, prefiero no hacer comentarios)... y todo ello, inyectado como con duya, se alcanza a desbordar y convierte a la trama en un caos que haría que la de Nikté pareciera coherente; y que, para rematar, resulta pesada para los niños (en la función a la que asistí me tocó estar a unos asientos de una pobre señorita de unos diez años que preguntaba a cada rato “¿ya se va a acabar?”). Y todo ello por el hecho que nuestros realizadores todavía no acaban de entender: lo más importante para fabricar una buena película es tener UN BUEN GUIÓN. Si el guión falla, igual pasará con lo demás.
La secuencia final (algo así como los highlights de la Independencia) sólo nos deja añorando lo que pudo haber sido de haber contado este proyecto con más tiempo (seguro), con más crítica y... ¿se me olvidaba algo? Con más tratamiento del guión. Porque presupuesto no creo que les haya faltado. Gracias a Dios el cine donde lo vimos tenía algún problema de sonido o algo así, porque del discurso patriotero del final, pronunciado por el mismo director, no alcancé a entender ni la mitad. O será que mis orejitas la estaban filtrando; a veces sucede.
En conclusión: Héroes Verdaderos es un proyecto muy bueno que nomás no cuajó en la práctica. Pero en todo caso, pueden guiarse por lo siguiente.
Recomendaciones: Para cualquiera interesado en la animación, o metido en el campo. Si abren los ojos, se puede aprender de los errores ajenos, y también de las virtudes. Para personas que apoyan al cine mexicano, porque la verdad es que sí hay que hacerlo (aquí nos tocó vivir).
Abstenerse: Si los clichés les producen urticaria, porque se van a llenar de ampollas. Si la historia mexicana no les interesa en lo más mínimo. Si tienen que llevar a sus hermanitos menores de diez años.
Si prefieren segundas opiniones de una persona que conoce de animación mucho más que una servidora, pueden leer la reseña de Nemo-H, que me acompañó a ver la película, aquí.







6 comentarios:
Una buena peli necesita un buen guión, pero también un buen director que lo sepa interpretar y llevar a la cinta. Hace poco vi una entrevista en la que Juan Villoro decía que él no hace guiones porque se los echan a perder.
Y para apoyar al cine mexicano yo veré Salvando al soldado Pérez... lástima que sigan sin poder decirle a Adal Ramones que no tiene la menor idea de lo que es actuación.
Gracias por el enlace al final de la reseña, Nemo-H me robó las palabras del teclado y le añadió un gran toque de humor a la reseña.
Por mi parte, debo aceptar que seguí esta película desde los primeros trailers, visitaba la página y checaba las noticias. Me preguntaba "Sé que va a estar de lo peor. Pero... ¿Y si les sale bien? ¡Tengo que verla con mis propios ojos!" Por eso creo que me sentí más defraudado después de verla en el cine.
El último trailer de TV todavía se atreve a decir: "¿Ficción? ¡No! Tu historia..." Siempre tuve la expectativa de que sería una buena adaptación animada de la historia oficial (si, una investigación seria hubiera sido soñar despierto) pero en definitiva, no: Buena premisa, mal guión. Animación aceptable, buen diseño de personajes y fondos detallados no fueron suficientes para tapar este error tan crítico.
En fin, me temo que la mejor animación basada en la historia de México seguirá siendo un anime... que nunca se transmitió aquí.
Aisling!! :3
Así que es una película relativamente nueva. :o
Pues tiene un estilo antiguo, pero me gusta mucho el estilo; en cierto modo es bueno saber que aún hay gente que hacen dibujos animados así, y no todo hecho por ordenador. -.-
Si algún día llega aquí no sé si la veré. Últimamente llevo indignada con varias películas que he ido a ver (como Airband xD) y el cine no es tan barato... Tiene que ser una película muy buena para que a la gente no le dé la sensación de que tira el dinero. xD
Si diera con la película para alquilar o algo, sería otra cosa.
De lo de Hanna-Barbera puedo dar fe, porque en España todos los que crecimos en los ochenta nos criamos viendo dibujos animados con doblaje mexicano, no sólo de esta productora (aunque si es verdad que la mayoría de los que recuerdo eran suyos -Scooby Doo, Picapiedra, El Oso Yogui, los Autos Locos... ains qué recuerdos), sino también los de Warner, el 90% de las películas animadas (Disney incluida) e incluso algún anime como Mazinger Z. Creo que las únicas animaciones con doblaje mayoritariamente nacional por aquella época fueron las japonesas.
A día de hoy ya existe una fuerte industria en España y todo se dobla (y traduce) al español de acá, pero cuando reponen alguna serie antigua, suena tan entrañable...
Aisling,gracias por tu voto de aprobacion a mis comentarios en vivir mexico. Si soy la misma persona. Estoy seguro que tú al igual que yó, quienes apreciamos animación nos hacemos esta pregunta: “Porque es tan alto el costo de hacer películas animadas y porque se toman tanto tiempo en hacerlas?” Esta pregunta quizás pasó por la mente de los realizadores de Heroes Verdaderos, pero la subestimaron en grande, lo cual es obvio en el resultado de su película. La respuesta no es ningún secreto ni es tan simple como redondearla a costos monetarios o desperdicio de tiempo, sino a la calidad de tiempo invertido en el proceso creativo. Los grandes estudios de animación saben que los pasos de tal visión narrativa siguen cuidadosamente el camino de una buena historia escrita en un guión. Esta visión es cultivada cuidadosamente por un grupo artístico calificado el cual es encabezado por el director, ellos se toman su tiempo, al igual que un buen artesano quien sabe aplicar a su obra, los detalles que tanto lo satisfacen personalmente con mucho orgullo pero primordialmente pensando en el consumidor quien orgullosamente comprara su producto para mostrarlo a sus amigos. La misión de este equipo es visualizar en consenso y no dictado a limitarse por lo escrito en el guión…trasciende mas allá de lo tangible, es crear una película que tenga todos los ingredientes necesarios para ser aceptada por el publico y del gusto para consumo general. El dicho “una imagen vale mil palabras” no significa que esa imagen es cualquier imagen cuando estas tienen el propósito de ser para el consumo publico. La visión de una buena historia deberá reflejarse en ellas.
Todos cometemos el error de asumir que artistas como Norman Rockwell se limitaban a simplemente desarrollar una idea en un canvas sin tomarse el tiempo de tener un proceso creativo. Norman Rockwell se tomaba la tarea de analizar y estudiar cada detalle plasmado en sus pinturas. http://www.abc.es/20100813/cultura-cine/rockwell-historias-201008130444.html De acuerdo a las explicaciones de Virginia Mecklenburg, especialista de la Institución Smithsonian, «Norman Rockwell era capaz de contar toda una historia en una sola estampa». Su punto de partida para esto era el de realizar toda una documentada súper-producción a la hora de seleccionar sus modelos, organizar decorados, asignar vestuario y pensar en cada detalle narrativo sobre una América idealizada pero perfectamente capaz de conectar con audiencias actuales. Al igual en este caso CREAR ANIMACION TIENE UN PROCESO CREATIVO y subestimarlo solamente como entretenimiento para niños y un vehículo que genera grandes ganancias en ventas de mercadería de consumo es verlo con ojos materialistas que subestiman la importancia de un buen equipo de animación con experiencia profesional para el proceso narrativo visual, de un director con experiencia y de un buen guion.
Muchísimas gracias a todos por sus comentarios, y discúlpenme, por favor, la tardanza y la prisa de las respuestas.
Kit: No conozco bien a bien el trabajo de un director de cine, pero me imagino que ha de ser parecido a cuando se me ocurren guiones de novelas gráficas, e imagino la escena, el enfoque y la cara de los personajes. Pero sí me ha tocado ver que directores, y muy obvio, le echan a perder el trabajo a los guionistas; está el caso de Dragonheart.
Vex: De veras que Nemo H hizo una reseña comiquísima; me alegro que te haya divertido. Algo que me sigue haciendo enojar de Héroes Verdaderos es pensar en lo que pudo haber sido, y en lo que pudo haberse gastado el dinero que se le invirtió. No espero gran cosa de los otros dos "episodios" que tienen los productores planeados porque la Independencia era mi favorito. Sigh.
Chiisa: Sí, es cierto que el cine en Europa es caro y no puede uno el lujo de ir cuando sabe de antemano que la película va a estar mala. Por acá todavía podemos ir a un precio que ronda los cinco dólares americanos. Si tuvieras la oportunidad de ver esta movie en dvd y que no lo pagues tú, pues espero que perdones la vergüenza. Pero así anda la animación en nuestro país.
Fará: Yo me quedé asombrada, de hecho, cuando en los noventas estuve en Sitges y vi series animadas viejitas con doblaje mexicano. Es que ese doblaje que hacíamos antes era tan, pero tan bueno que merecía exportarse. Lo de ahora, la verdad, es muy distinto. Esa industria, como otras, ha decaído mucho en México.
Prudencio: ¡Gracias por darte tiempo de pasar por aquí! Leí tu comentario original en Vivir México, lo mismo que los anteriores, y te reintero que no puedo sino estar de acuerdo contigo. Mucho de lo malo que tuvo Héroes Verdaderos (y, si a esas vamos, Nikté) fue pensar que, como era producto para niños, uno se podría tomar libertades con los estándares de calidad. Ya sé que es una comparación muy perra, pero Hayao Miyazaki casi siempre hace películas destinadas a los niños y... bueno, mejor me callo. Pero no se trata de dinero, sino de tener una buena materia prima. Los Tres Reyes Magos, con todo y su animación tan chafita y sus constantes paneos, a mí se me hace fenomenal. Pero bueno, el guión fue de Rosario Castellanos y de Emilio Carballido, así que ése es el meollo del asunto.
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