jueves, febrero 03, 2011

Reseña de película: Cómo entrenar a tu dragón

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Cómo entrenar a tu dragón (2010)

Directores: Dean DeBlois, Chris Sanders.

Intérpretes: (en la original en inglés): Voces de Jay Baruchel, Gerry Butler, Craigh Ferguson, América Ferrera.

Lo bueno: La animación, la historia, la música.

Lo malo: La total ausencia de sangre. 

Comentario gratuito: Odio el llamado "star talent"


Calificación: ****


Me lancé a ver Cómo entrenar a tu dragón (tras ver dos o tres de los cortos y sin haber leído el libro de Cressida Cowell en el que está basada) con montones de ideas negativas: ¿otra película de animación por computadora? ¿Qué ya no saben más? Y para empeorar las cosas, ¿con una historia de fantasía para mocosos? ¡Ay, por amor de Dios! Mi paciencia se acorta por metros con las películas fantásticas de los últimos años... aunque sigo dándoles el beneficio de la duda.

Pero Cómo entrenar a tu dragón, un conglomerado casi perfecto de elementos que no me gustan (como notarán ustedes al leer esta reseña), no sólo no me decepcionó, sino que me sorprendió gratamente. A pesar de que los animadores, se nota, no fueron a Islandia sino a Baja California para copiar los paisajes, y que alguno que otro se adivina fan de Shadow of the Colossus, es el cuidadoso conjunto de detalles lo que le da fuerza a una premisa relativamente sencilla. 

Resulta que hay un escandinavo jovencito llamado Hipo (¿alguna vez les he dicho cómo detesto que se haga burla del sonido de las lenguas extranjeras?), que se carga un problema de autoestima porque no es el hijo que Estoico (ídem), su padre y jefe de su tribu, siempre soñó: un vikingo alto, fuertote y matón (ah, también odio los estereotipos). Puesto que Hipo no puede competir con sus coetáneos de nombres igualmente ridículos en cuanto a ser un verdadero vikingo (ídem), se ha puesto a experimentar con la ingeniería.

El pueblo de Hipo, Berk, se ve constantemente asolado por una plaga de dragones que roban ganado y destruyen edificios, y el cazarlos ya es costumbre y prueba de hombría. La esperanza de Hipo para ser aceptado como igual entre los suyos consiste en una máquina de proyectiles que le permita derribar uno. Pero una vez que consigue su propósito (y su presa es, ni más ni menos, el más evasivo y rápido de los dragones), no es capaz de rematar al animalito; y, en lugar de ello, se dedica a alimentarlo, cuidarlo, diseñarle una prótesis de alerón que el animal perdió en su caída, y, lo que pareciera ser imposible, domesticarlo. 

Lo demás (el encuentro de Hipo con una raza desconocida, su enfrentamiento con su padre sobre puntos de vista irreconciliables, sus propias pruebas) se adivina fácil. Pero no todo es lo que parece, y la historia tiene reservadas sorpresas más allá del cliché. Da gusto que de cuando en cuando se hagan películas para niños de éstas que un adulto no tendría empacho en disfrutar, y que no recurran al chiste fácil ni a la trama recta para asegurar la diversión. 

Lo único que me quejo de la película: no hay sangre. Nada. Hay peleas, golpes, tajos, cortes, heridas (algunas graves), pero de sangre, ni hablar. ¿Por qué carambas no?, me pregunto. Ya sé que se trata de una película familiar y blah blah blah, pero, ¿qué hay en la sangre que sea tan terrible, horrendo, tabú? No estoy pidiendo que se llegue al nivel de una cinta de Tarantino ni nada, pero si hay peleas y golpes en una película, tiene que haber sangre. Aunque sea poquita. Y los niños tienen que verla. Me explicaré: hace unos meses, una amiguita de mi sobrina (12 años) tomó el cortador de pastillas de la cocina de mi mamá; un objeto completamente transparente, con una cuchilla muy afilada que se alcanza a ver con toda claridad. La niña colocó un dedo en medio de la cuchilla y la oprimió con fuerza. 

¿Ahora entienden a lo que me refiero? Si a la creciente estupidez de las nuevas generaciones le añadimos su tendencia a aprenderlo todo del cine y la televisión podremos darnos cuenta de cuántas responsabilidades educativas se cargan estos últimos. Señores, la sangre, el dolor y las enfermedades no dejan de existir sólo porque uno las elimina de las obras infantiles.

Recomendaciones: Para niños, de preferencia inteligentes. Para amantes de los dragones, los gatos y las buenas historias de cualquier edad.

Abstenerse: Si sonreír les hace daño.

4 comentarios:

Doctor Friki dijo...

Como entrenar a tu dragón se estreno aquí en México en Marzo de 2010 yo fui al estreno, está un poco retrasada la reseña no crees.....XD.
Por lo demás estoy totalmente de acuerdo contigo Sangre, Sangre, Sangre para Khorne el dios de la sangre, como me hubiera gustado ver algo de liquido rojo en las películas de Narnia, sobre todo en la primera, Tarantino no se caracteriza por ser muy sangriento para eso mejor el paisano Robert Rodríguez (que aquí entre nos me parece también mejor director).

Chiisa Yanagi dijo...

Wooooooooooo Como entrenar a tu dragon *________*
Qué grande!!! Esa sí la he visto ¡¡qué chula!! Me encanta el dragón negro sobretodo *_____* Me emocioné (parecían mininos comportándose).

Jaja, lo de la sangre seguro que siendo para niños, prefirieron no ponerle. Pero vaya, creo que poniendo un poquico no pasa nada no? Al fin y al cabo, cualquiera que reciba un corte, sangre va a ver sí o sí. Independientemente de si es educativo o simplemente para mostrar una realidad tan simple y normal como esa. Los adultos tienen una extraña manía de quitar la sangre de donde sea para que los niños no la vean... O_o Vaya tipo de educación de 'mundo rosita'.

También es cierto que últimamente no hacen más que pelis de animación por ordenador (se hecha de menos el método clásico con la mano xD) Pero decidí verla porque salían dragones y me gustó *___*

Por cierto, los estereotipos están para romperlos xD (algo así como la frase de las reglas, jajaja)

Besazos querida Aisling!!! Cuidate mucho!!! *_* (<- he puesto bastante esta carita jajaja)

Dark Soulless dijo...

Sólo porque me la recomiendas tu, señorita Michel, de lo contrario, no pensaba verla.

Muchos abrazos!

Glinwen dijo...

¿y por qu{e tan tarde la reseña?
a mi me gusto la pelicula, pero no es de las majores

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