martes, abril 07, 2009

Vacaciones

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Mi gatito J.C. disfruta de un merecido descanso. Me apunto a hacer lo mismo.

Recién sacada como ando de una larga cadena de trabajo (a la que todavía no le veo final definitivo), ando robándole unos diítas de nada a mi pavorosamente sórdida vida de ajetreo. Menos de uno será para mi pobre bloguito, que, como ya se habrán dado cuenta, nomás no se había actualizado. Tenía como firme propósito no hacerlo ni ponerme a responder comentarios (que sigo leyendo y agradeciendo fielmente de cualquier manera) porque luego me pico escribiendo, sino hasta que de verdad no hubiera nada que hacer. Pero eso no está bien, y no está bien estar sin vacaciones durante las vacaciones.

Como les dije, todas las veces en las que alguna vez me quejé de exceso de trabajo no fueron sino despuntes de mi instintiva tendencia a la pereza. En los últimos seis meses, me las he arreglado con las clases, la revisión de trabajos, la elaboración de varios programas universitarios, una traducción de material de una biografía; y otra más, infame, más difícil y con más presión, sudor, lágrimas y sangre (cada uno de los fluídos literal) que hubiera imaginado, y de la que de verdad no hubiera salido de no contar con la valiosísima ayuda de Arc, de Miss B. y de D. ¡Miles de gracias a los tres!).

Para seguir con la lista, estuvo el compromiso de la celebración simultánea del 15 aniversario de mi graduación de licenciatura y el 50 de mis papás; la organización de un acto para un festival artístico escolar (que incluyó, de parte de una servidora, el diseño y buena parte de la elaboración del vestuario; fotos más adelante, espero); sazonemos todo ello con las inevitables labores domésticas. Tras el holocausto de vida social, alimentación sana, ejercicio, el llamado quality time con la familia y todas las cuestiones de higiene, menos las más elementales, claro, ya comprenderán ustedes que una servidora se encuentra hecha polvo. Visto a distancia, es de lo más curioso que uno todavía intente no sentirse culpable por querer tomarse un respirito.

Santo remedio, me encuentro ahora en Zacatecas, en la casa de mis papás. ¿Recuerdan que el año pasado la Semana Santa nos pescó mucho antes, en pleno día de San Patricio? Bueno, ahora se retrasó, lo mismo que la conclusión de cursos y exámenes finales en la escuela. No es que eso caiga tan mal. Quiero pasar un tiempo con mi familia de origen, hacer desaparecer lo que se pueda de las tensiones, leer todo lo que no he leído, a lo mejor jugar un poquito con el DS y ponerme a hacer planes para el regreso.

Por ser Semana Santa trato de mantener mis lecturas a nivel piadoso (el año pasado releí Staurofila), así que me ando entreteniendo a ratitos con La Leyenda Dorada de Daniel-Rops, un libro de cuentos sobre jóvenes santos y mártires... y, ahora que me la pienso, no precisamente lo más adecuado para mi ánimo del momento. Planes de lecturas mundanas, oh sí, también los hay.

En lecturas, música, juego y tele, suele acompañarme K., el gatito de mi hermana, que tiene su propia historia (tal vez algún día se las cuente) de abandono y maltrato, por fortuna con final feliz, y que es la prueba perfecta de que las amarguras del pasado no tienen por qué superar un espíritu valiente y un carácter juguetón y dulce.

En fin... para terminar con todo este rollo (que en realidad tenía como objeto anunciar que no, no cerraremos la casa por vacaciones), déjenme que les comparta algunas valiosas lecciones que aprendí durante esta prueba de seis largos meses de trabajo sin cesar:

  • No porque uno encuentre trabajo en el aire significa que hay que tomarlo. Ni siquiera en época de crisis.

  • El pago más satisfactorio y estimulante a un trabajo bien hecho no es necesariamente dinero; la consideración, el buen trato y el respeto también cuentan.

  • Dios le da pan al que no tiene dientes, pero a los que tienen manos les pasa la harina y la receta. Como sabiamente dijera el gran Zoolander, YOU think about it.

  • El cliché de que la salud es lo más importante deja de serlo cuando las amenazas de suicidio de la salud por fin logran conmover y/o afectar a su insensible marido, el intelecto.

  • Sobreestimar la inteligencia de alguien puede ser igual de peligroso que subestimar su estupidez, y esto va tanto para las propias como las ajenas.

Seguimos al pie del cañón, y nos vemos pronto.

7 comentarios:

Arc dijo...

Vacaciones, yeeey!

Ya sabes Ais, para lo que sea aqui estamos para ti y el capitan.

Me encantaron las frases, tienen mucha sabiduría en ellas. Con la que más me identifico es con "No porque uno encuentre trabajo en el aire significa que hay que tomarlo. Ni siquiera en época de crisis."
Total y absolutamente de acuerdo. Mejor felíz y pobre que rico e infelíz.

Que tu y los tuyos estén bien, nos vemos pronto!

Kitsune dijo...

Hermoso gatito! Mi nena ya se hubiese comido todos esos libros... cree que la frase "devorar un libro" hay que tomarla de manera literal.
:P
Descansa y disfruta estar con tu familia.

Suldyn dijo...

No puedo describir lo mucho que me gusta el cómo escribes y plasmas tu escencia en las palabras. El saber que te estás tomando unas bien merecidas vacaciones hacen que a uno también le den ánimos.

Como dice Arc, frases maravillosas.

Adoro esta casa y me encanta saber que siempre está abierta para el hambriento de letras, el desamparado de la imaginación y el gorrón de la alegría.

Master Pei dijo...

Bueno, Arc y Suldyn ya me ganaron lo que iba a decir (Kit no porque no tengo gato), pero el caso es que estoy de acuerdo.

A descansar se ha dicho!

Petrus Angelorum dijo...

Observación la original Leyenda dorada es Santiago de la Voragine. Muy entretenida de leer... de todas las vidas de santos tal vez sea esta versión la que me gusta más. El Flos santorum no me acaba de convenceer (ni siquiera por su admirable lenguaje barroco) y La vida de los santos de Buttler casi me es detestable (por pedestre).

Si quieres lectura piadosa, no recomendable para intelectuales, está Imitación de Cristo de Tomás de Kempis.

Alos dijo...

Luv' the kitty!

Heriberto Valle Martinez dijo...

Yoo voy a asustar a ese gato tan comodo! no es justo que este tan agusto!

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