Beowulf
Director: Robert Zemeckis
Intérpretes: Ray Winstone, Anthony Hopkins, Robin Wright Penn, Brendan Gleeson, John Malcovich, Sebastian Roché, Crispin Glover, Angelina Jolie.
Lo bueno: La pelea de Beowulf con el dragón.
Lo malo: La verdad, todo lo demás.
Calificación: *
Una vez más estoy convencidísima de que, en el cine, el guión lo es todo, de la misma forma que la cocción en el caso de los platillos. Puede uno tener los mejores ingredientes, la materia prima más adecuada... y demasiado fuego lo echa todo a perder. Esto fue, exactamente, lo que ocurrió con esta película.
Dejando de lado la animación, que no tiene nada de particular si uno ha visto Final Fantasy: The Spirits Within, Beowulf cuenta con un buen equipo de actores, preciosos escenarios, buen diseño de vestuario y en general cinematografía; pero el tratamiento de la historia lo echa a perder todo con una facilidad pasmosa.
Beowulf está adaptada (bueno, eso juraron el director Zemeckis y el escritor Neil Gaiman al presentarla en la pasada ceremonia de los Scream Awards) de la épica del mismo nombre, la primera pieza conocida en inglés, compuesta a finales o a mediados de los 400 y escrita más o menos en el 700 después de Cristo. Ésta, entre otras grandes predecesoras de literaturas nacionales, tiene el detalle de ser bastante larga, y, aunque pagana, pareciera llevar un transfondo cristiano mucho, muy misterioso. La han llevado al cine unas cinco veces, si entre ellas contamos Trece Guerreros y una versión extraña con ambiente de Mad Max que hicieron en el 99, con Christopher Lambert en el papel principal. No he visto completa la del 2005, Beowulf & Grendel, con Gerry Butler; me detuve a los pocos minutos porque la versión que conseguí estaba muy mal grabada y porque eso fue lo que necesité para darme cuenta de que la cosa no pintaba tan bien (¿Grendel, el demonio, un semihumano?). De veras esperaba que ésta fuera la buena. De veras.
La película se proyectó en México en versión doblada y subtitulada; por buena suerte me tocó verla subtitulada, ya que así me di cuenta de algunas peculiaridades interesantes; líneas enteras de la película están en inglés antiguo, y eso incluye varios pasajes de la épica en sí, tal y cual.
Me gustó, al principio, que los guionistas se hubieran preocupado por utilizar palabras como thane (noble) y mead (bebida alcohólica), que suenan de la época sin caer en arcaísmos; sin embargo, la revoltura de inglés antiguo y moderno en la misma secuencia de diálogos suena muy payasa, y a muchos de los actores les hubiera caído bien unas clasesitas de pronunciación; un aspecto tan cuidado en las películas de El Señor de los Anillos y que aquí se dejó ver hecho al aventón y con prisa (nadie se ponía de acuerdo sobre cómo decir “Beowulf” y Anthony Hopkins cometió tres veces un mismo error).
La gesta heroica de Beowulf se diluye con cantidades impresionantes de... sí, adivinaron: sexo, acomodado en capas de clichés tan gruesas, que el sabor del original se pierde por completo. Los guionistas Gaiman y Roger Avary no escribieron el guión con las patas, pero por cuestiones de decoro no puedo decirles con qué parece que lo hicieron (las primeras líneas del cuento Jinetes del Salario Púrpura, de Philip José Farmer, podrían darles una buena pista).
Las metáforas de la obra (kennings, se llaman, y son muy bonitas) se convierten en frases de lo más vulgar: “dador de anillos” y “caminante de las sombras” por un lado contra “violadores de vírgenes” por otro. Cuando vi los cortos, pensaba que el haber puesto a Angelina Jolie, con cejas depiladas, rímel y tacones (?) como la madre de Grendel (en el original ella es una especie de monstruo marino horrendo) iba a ser la única desviación de la historia, pero nada: el bondadoso y valiente Beowulf se convierte en un tipo sangrón y exhibicionista; el otro héroe, Wiglaf, tiene la misma edad del protagonista desde la primera parte de la historia y está puesto en papel de gordito simpático; el rey Hrothgar es un borracho perdido; el casi casi villano Unferth pierde todo su encanto y termina murmurando algo sobre el Dios de los cristianos, que jamás se menciona pero que seguramente el poeta de Beowulf conocía demasiado bien como para estar tonteando.
En cuanto a la idea de la humanización de Grendel (los auténticos monstruos están en peligro de extinción; ahora todos son víctimas y dignos de lástima), sólo me quedo con curiosidad de ver qué tanto tuvo que ver la película pasada, Beowulf & Grendel, puesto que ya hace años que está de moda sacar las cosas de películas en lugar de ir por las fuentes originales de las historias (eso igual puede ver en cuestiones tan dispares como Marion Zimmer Bradley y Frank Miller).
Comprendo que una adaptar una obra de un medio para otro siempre conlleva cambios, pero, ¿es necesario que los guionistas proyecten sus propios puntos de vista y deformen la historia de manera que sea imposible reconocer al original? La película no trata, como la épica, de valor, generosidad, amistad y sacrificio, sino de ambición, lujuria y egoísmo; el resultado, aparte de mediocre, es muy desapasionado. No hay oportunidad de encariñarse con ninguno de los personajes, la trama se siente plana y sin chiste, y hasta las escenas de acción no son nada del otro mundo si uno ha jugado God of War.
Recomendaciones: Si les gustó 300, aunque esta les va a parecer menos lograda; si les divierte ver a otra persona cuando juega videojuegos; si quieren escuchar un poco de inglés antiguo (en ese caso cierren los oídos cuando hablen Anthony Hopkins y Angelina Jolie) y si todavía piensan que Neil Gaiman es perfecto.
Abstenerse: Si ya conocen o le saben cualquier cosa al original, porque en ese caso probablemente acaben odiando esta cinta. Si piensan que 300 fue un asco; ésta es peor.
Dejando de lado la animación, que no tiene nada de particular si uno ha visto Final Fantasy: The Spirits Within, Beowulf cuenta con un buen equipo de actores, preciosos escenarios, buen diseño de vestuario y en general cinematografía; pero el tratamiento de la historia lo echa a perder todo con una facilidad pasmosa.
Beowulf está adaptada (bueno, eso juraron el director Zemeckis y el escritor Neil Gaiman al presentarla en la pasada ceremonia de los Scream Awards) de la épica del mismo nombre, la primera pieza conocida en inglés, compuesta a finales o a mediados de los 400 y escrita más o menos en el 700 después de Cristo. Ésta, entre otras grandes predecesoras de literaturas nacionales, tiene el detalle de ser bastante larga, y, aunque pagana, pareciera llevar un transfondo cristiano mucho, muy misterioso. La han llevado al cine unas cinco veces, si entre ellas contamos Trece Guerreros y una versión extraña con ambiente de Mad Max que hicieron en el 99, con Christopher Lambert en el papel principal. No he visto completa la del 2005, Beowulf & Grendel, con Gerry Butler; me detuve a los pocos minutos porque la versión que conseguí estaba muy mal grabada y porque eso fue lo que necesité para darme cuenta de que la cosa no pintaba tan bien (¿Grendel, el demonio, un semihumano?). De veras esperaba que ésta fuera la buena. De veras.
La película se proyectó en México en versión doblada y subtitulada; por buena suerte me tocó verla subtitulada, ya que así me di cuenta de algunas peculiaridades interesantes; líneas enteras de la película están en inglés antiguo, y eso incluye varios pasajes de la épica en sí, tal y cual.
Me gustó, al principio, que los guionistas se hubieran preocupado por utilizar palabras como thane (noble) y mead (bebida alcohólica), que suenan de la época sin caer en arcaísmos; sin embargo, la revoltura de inglés antiguo y moderno en la misma secuencia de diálogos suena muy payasa, y a muchos de los actores les hubiera caído bien unas clasesitas de pronunciación; un aspecto tan cuidado en las películas de El Señor de los Anillos y que aquí se dejó ver hecho al aventón y con prisa (nadie se ponía de acuerdo sobre cómo decir “Beowulf” y Anthony Hopkins cometió tres veces un mismo error).
La gesta heroica de Beowulf se diluye con cantidades impresionantes de... sí, adivinaron: sexo, acomodado en capas de clichés tan gruesas, que el sabor del original se pierde por completo. Los guionistas Gaiman y Roger Avary no escribieron el guión con las patas, pero por cuestiones de decoro no puedo decirles con qué parece que lo hicieron (las primeras líneas del cuento Jinetes del Salario Púrpura, de Philip José Farmer, podrían darles una buena pista).
Las metáforas de la obra (kennings, se llaman, y son muy bonitas) se convierten en frases de lo más vulgar: “dador de anillos” y “caminante de las sombras” por un lado contra “violadores de vírgenes” por otro. Cuando vi los cortos, pensaba que el haber puesto a Angelina Jolie, con cejas depiladas, rímel y tacones (?) como la madre de Grendel (en el original ella es una especie de monstruo marino horrendo) iba a ser la única desviación de la historia, pero nada: el bondadoso y valiente Beowulf se convierte en un tipo sangrón y exhibicionista; el otro héroe, Wiglaf, tiene la misma edad del protagonista desde la primera parte de la historia y está puesto en papel de gordito simpático; el rey Hrothgar es un borracho perdido; el casi casi villano Unferth pierde todo su encanto y termina murmurando algo sobre el Dios de los cristianos, que jamás se menciona pero que seguramente el poeta de Beowulf conocía demasiado bien como para estar tonteando.
En cuanto a la idea de la humanización de Grendel (los auténticos monstruos están en peligro de extinción; ahora todos son víctimas y dignos de lástima), sólo me quedo con curiosidad de ver qué tanto tuvo que ver la película pasada, Beowulf & Grendel, puesto que ya hace años que está de moda sacar las cosas de películas en lugar de ir por las fuentes originales de las historias (eso igual puede ver en cuestiones tan dispares como Marion Zimmer Bradley y Frank Miller).
Comprendo que una adaptar una obra de un medio para otro siempre conlleva cambios, pero, ¿es necesario que los guionistas proyecten sus propios puntos de vista y deformen la historia de manera que sea imposible reconocer al original? La película no trata, como la épica, de valor, generosidad, amistad y sacrificio, sino de ambición, lujuria y egoísmo; el resultado, aparte de mediocre, es muy desapasionado. No hay oportunidad de encariñarse con ninguno de los personajes, la trama se siente plana y sin chiste, y hasta las escenas de acción no son nada del otro mundo si uno ha jugado God of War.
Recomendaciones: Si les gustó 300, aunque esta les va a parecer menos lograda; si les divierte ver a otra persona cuando juega videojuegos; si quieren escuchar un poco de inglés antiguo (en ese caso cierren los oídos cuando hablen Anthony Hopkins y Angelina Jolie) y si todavía piensan que Neil Gaiman es perfecto.
Abstenerse: Si ya conocen o le saben cualquier cosa al original, porque en ese caso probablemente acaben odiando esta cinta. Si piensan que 300 fue un asco; ésta es peor.












