jueves, marzo 17, 2011

Serpientes


La primera historia sobre San Patricio que los chiquitos de Irlanda (y otros países) aprenden es falsa; encantadora, muy significativa, simpatiquísima, pero falsa, a fin de cuentas. Un día, se cuenta, el santo le ordenó a las serpientes que se fueran de la isla, y los animalitos, muy obedientes, se arrojaron al mar, y se fueron tan tranquilos a infestar el continente europeo, las tierras abajo del Mediterráneo y, en fin, el resto del mundo conocido, a causar terrores infundados, sustos y mordiscos.

Irlanda es una tierra singular, cubierta de verde; las islas Aran, por ejemplo, son rocas con apenas unos centímetros de suelo donde por alguna razón crecen tréboles de los que se puede alimentar el ganado. El resto del campo gaélico está lleno de hierba espesa de ésa que en este lado del mundo nos aconsejan apartarnos por miedo a las víboras.
Uno puede dejarse caer en una camita de esas hierbas frescas y mullidas sin temer más ataque que el de alguna mariposa bonita o un caracol. Mentira o verdad lo de San Patricio, el hecho es que en Irlanda no hay serpientes.

¿Por qué será? No falta una explicación aceptable: durante la edad de hielo, la isla fue prácticamente inaccesible, así que San Patricio no pudo haber arrojado a las serpientes porque éstas nunca llegaron ahí.
La primera vez que vi una serpiente en Irlanda fue a mediados de la década de los noventa. Se trataba de un ejemplar de víbora del Gabón, cornudilla y de aspecto feroz. Estaba metida en un frasco de formol en un museo campestre y tenía arpoximadanemtente cien años de edad. La había llevado, nos dijeron, un misionero que andaba por África y que quería mostrarles a sus feligreses esa cosa que jamás habían visto. La víbora muerta estaba toda enroscada; el espacio resultaba muy chico para ella y tenía, lo juro, una expresión de perplejidad en la carita; parecía preguntarse qué hacía ahí, y que cuándo podría largarse. Se veía tan fuera de lugar entre los cuadros de niños, los mueblecitos de cuero y las herramientas tradicionales.

Se supone, y el asunto tiene más sentido así, que en ese cuento de San Patricio las serpientes son alegoría de la maldad, el pecado y un sin fin de etcéteras que la religión cristiana había desterrado de Irlanda. Al parecer funcionó: sin que tenga nada que ver con los pobres bichos, Irlanda es el país más anti-ofidio que puedan imaginarse; una víbora no tendrá ahí donde esconderse, ni gran cosa qué cazar. Me pregunté durante mucho tiempo si la maldad y el pecado andarían en las mismas, pues resultaba difícil imaginárselos anidando en corazones tan felices, por un lado, o tan resignados a su suerte, por otro. No me atrevo a asegurarlo ahora. La última vez que visité Irlanda me tropecé en Dublín con una vista insólita: una culebra viva. Enroscada en un espacio muy pequeño, con una expresión perpleja en la carita chata: “¿Qué hago yo aquí? ¿Quién me trajo? ¿Cuándo me podré ir?”. Se trataba de un pitón albino, chiquito, muy bello, en una tienda de mascotas. Y su visión no provocaba el asombro que hubiera supuesto una servidora ante un espectáculo raro.

Era como si la pobre viborita supiera de la prohibición que para los de su especie había en Irlanda; pero los animales son seres puros y ninguna culpa tienen. Sin embargo, me asaltó una visión súbita que todavía me enchina la piel: San Patricio ordenándole a la maldad que partiera de Irlanda y jamás se atreviera a regresar por ahí, y la maldad sacándole la lengua bífida y soltándole un silbido de amenaza. Y me sorprendió darme cuenta de cuántas miradas más enrojecidas por la mortificación, la desesperación y la vida difícil me había encontrado en Dublín desde mi última visita. Quiera San Patricio escuchar la voz de los que todavía le piden ayuda. Irlanda por siempre.

5 comentarios:

Doctor Friki dijo...

La Historia de San Patricio es por demás curiosa y de muchas interpretaciones, nuevamente demuestras tu “Irlandofilia” si disculpas la palabrita inventada, hace algún tiempo te sugería un tema relacionado con irlandeses y nunca escribiste nada de eso y nunca contestaste mi correo me pregunto si te habrá llegado, por último el otro día caminaba por las calles del Barrio de San Ángel aquí en la Gran Tenochtitlán y tome una fotos relacionadas, nuevamente con el tema Irlanda en México, y pensé “a Asling seguro le gustaría ver esto”, espero escribas mas en tu blog que se extraña y ojala contestes este coment últimamente me he sentido un tanto ignorado por tu bella personita.

Aisling dijo...

¡El primer comentario! Ay, Doctor Friki, no creas que en modo alguno te he estado ignorando... además de la carga feroz de trabajo que he tenido en los últimos meses y que me ha hecho descuidar mi blog, he abandonado el correo del mismo también... hasta ahorita lo abrí y me encontré lo que enviasta (además de otros mensajes que también debo responder). ¡Qué descortés de mi parte!

Pero ignorar no es la palabra; visito tu blog con frecuencia y nomás por las prisas no te avisé que me dio mucho gusto que tu post sobre la legitimidad al trono de Aragorn se puso a circular por la lista de correos de la Sociedad Tolkiendili de México... ¡y no fui yo quien lo compartió! (porque casi no escribo ya a esa lista, no por otra cosa). Pero ya estoy intentando regularizar mi vida bloggera. Gracias por hacer caso a mi sugerencia de botones para compartir. Y próximamente, veremos qué puedo tener sobre el Zorro irlandés. :>

Chiisa Yanagi dijo...

Querida Aisling!! =D

Wala!! Mira que me gusta Irlanda pero desconocía totalmente la historia. Pobretas serpientes ¿y han sido catalogadas así por al religión cristiana? ó__ò i don't understand.

Entonces los médicos que son, que llevan el símbolo de la cruz con la serpiente. xD ¿allí tendrán ese símbolo?

Gracias por contarla. =DDD

besos y abrazossss, cuidateeeee

PKSPZZ! dijo...

Oh! no tenia ni la menor idea de la existencia de esta Historia... [de hecho apenas me puse a investigar el porque del dia de San Patricio]... Si, lo confirmo me encanta leer tu blog [aunque ya no posteas con la misma frecuencia de antes.. D:]

Aisling dijo...

Chiisa: Je, je, je... nunca se me hubiera ocurrido pensar cómo sería el caduceo en Irlanda... ¿tal vez con un par de pobres ovejitas ensartadas como en asador? Pero así es; a la pobre serpiente la tienen mal catalogada como símbolo religioso. No que reniegue de mi religión, pero es un fastidio que se etiquete a los animalitos que no tienen la culpa de nada. (En serio... estoy imaginando las ovejas atravesadas y me muero de la risa). Besos y abrazos de vuelta. :>

Pkzz: Esta historia la he visto contada con tanta gracia en libros para niños y alguna que otra película, que mi versión la verdad se queda pálida. Pero gracias por seguir visitando. Ya estoy mejorando un poco en cuanto a la frecuencia de las entradas; ahora nomás falta un poco de organización y espero ir bien. Cuídate mucho.

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